Hoy te contamos lo que no nos enseñan en la Facultad de Psicología…La entrevista psicológica que hacemos cuando acogemos a un nuevo paciente es CLAVE y no va sólo de recopilar datos…Va de mucho más. ¿Lista para abordar tus primeras sesiones con clientes.
Errores frecuentes en la entrevista psicológica que hacemos en consulta
El principal error que a veces cometemos en la entrevista psicológica inicial es enfocarnos en lo que nosotros necesitamos como psicólogos y pasar por alto las necesidades del cliente en el momento presente. Lo explicamos con más detalle a continuación.
Sólo enfocarnos en recoger información
A veces nos pasa que ponemos nuestra atención en recoger información sobre el motivo de consulta, sobre los síntomas, sobre los objetivos de intervención, sobre su historia de vida…Que pasamos por alto elementos que pueden ser determinantes a la hora de que el paciente decida si vuelve o no…
¿Cuáles son estos factores? Pues observar cuáles son sus necesidades de apego, poder interpretar cómo está su cuerpo, su sistema nervioso en el momento de la entrevista, y algunos apuntes más que vamos a ir desarrollando a lo largo de este artículo.
Pues puede que lo que nos cuente el paciente en esa entrevista psicológica no sea tan importante como el “cómo” nos lo está contando o incluso lo que está omitiendo o evitando contestar.
No identificar la demanda implícita
Es posible que en nuestro ímpetu por “recoger toda la información” nos enfoquemos en la demanda explícita del cliente pero no sepamos identificar cuál es la demanda implícita.
¿Qué quiere decir esto? Pues que siempre hay 2 motivos de consulta. Uno es el que el cliente te cuenta abiertamente, por ejemplo: “reducir la ansiedad”.
Y luego está el motivo implícito que viene derivado de su patrón de apego, de su historia de vida, de cómo está gestionando ese motivo de consulta (en este caso la ansiedad).
Así que en la primera sesión en vez de limitarnos a recoger información con la entrevista psicológica; o a proponer recursos; o a profundizar en el síntoma…Primero deberíamos ver cómo está su sistema nervioso al contárnoslo. Porque eso también nos habla de lo que el paciente está necesitando.
De forma que podemos hablar de 2 motivos de consulta: el explícito, que es lo que el paciente quiere. Y el implícito, que es lo que el paciente necesita. Y desde ahí vamos a adaptar la intervención.
Así que siempre sugerimos poner atención a esa demanda implícita que, como profesionales, podemos identificar, por ejemplo observando en qué estado está su sistema nervioso.
¿Está hiperactivado? ¿Está hipoactivado? Buscamos ayudarle a regularse primero, si identificamos que está fuera de la ventana de tolerancia. En estos artículos anteriores puedes leer más sobre el sistema nervioso y la teoría polivagal.
No adaptar el estilo de intervención al estilo de apego del paciente
Otro temón a tener en cuenta en la entrevista psicológica es cómo afectan las distintas necesidades de apego de las personas que acompañamos al vínculo que creamos en terapia. Esto puede ser determinante en el “éxito” de esta primera sesión.
En Psicoterapia con A somos especialistas en terapia informada en trauma y tenemos experiencia con muchas técnicas interesantes y efectivas…Pero por experiencia sabemos que ni la mejor de las técnicas funciona si no se tiene en cuenta el vínculo “paciente-terapeuta”. El vínculo es de lo más reparador que podemos ofrecer a las personas que acompañamos.
Y por eso es tan importante poder identificar cuáles son las necesidades de apego de nuestro paciente, para poder adaptarnos en consecuencia.
Porque dos pacientes pueden tener dos motivos de consulta muy parecidos, dos historias muy parecidas y, sin embargo, necesitar cosas muy diferentes en esa primera sesión dependiendo de cómo sea su vínculo o cómo sea esa necesidad relacional que están teniendo.
En este artículo anterior hablamos más en detalle sobre estas necesidades de apego derivadas de las heridas de infancia, si quieres saber más sobre este tema.
Ejemplos de cómo adaptar tu intervención según las distintas necesidades de apego
Ejemplo 1: consuelo
Imaginemos que el motivo explícito en este caso es la ansiedad pero esta persona en particular, nada más llegar a sesión empieza a desbordarse emocionalmente. En este caso, lo que está buscando en su terapeuta es consuelo.
¿Cómo lo podríamos abordar en este caso?
Lo prioritario aquí sería atender esa parte emocional. Podríamos utilizar técnicas de grounding para bajar esa activación y acompañar a la persona a digerir toda esa emoción que se está despertando. Al mismo tiempo y con mucho tacto, vamos dosificando la historia para evitar el desbordamiento.
Ejemplo 2: autonomía
En este caso la persona que llega a consulta también quiere trabajar su ansiedad pero a diferencia del ejemplo anterior lo que está buscando en esta primera sesión es: control, seguridad…Es saber que puede confiar en ti. Entonces, quizás no te cuente todo de primeras. Quizás espere a que tú le preguntes…De alguna forma te está tanteando para ver qué sabes y qué no sabes.
¿Cómo lo podríamos abordar en este caso?
Aquí podríamos ir haciéndole devoluciones mientras nos comparte su historia para que sepa que le estamos escuchando. Queremos que sienta que entendemos lo que nos está contando y que vamos a poder ayudarle. Que sienta que ya estamos “aportando” desde la primera entrevista psicológica.
Le podemos ir preguntando qué espera de la terapia, qué expectativas tiene sobre nosotros e ir aterrizando con sus respuestas qué podemos hacer y cómo. Sin olvidarnos de preguntarle también cómo le llega lo que le vamos contando.
Ejemplo 3: seguridad
Otro ejemplo puede ser el de una persona que directamente te da la información pero esté totalmente desconectada.
Si observamos que esa persona se muestra muy racional y nos cuenta todo sin emoción, una forma de intervenir podría ser hacer de espejo. Es decir, validar esa desconexión como defensa protectora.
¿Cómo lo podríamos abordar en este caso?
Podríamos decirle algo así como: “Vaya, me doy cuenta de que lo que me estás contando es importante…Pero me da la sensación de que quizás nunca te has podido permitir sentirlo porque siempre has tenido que protegerte…” O bien porque “siempre has tenido que seguir adelante, siempre habia algo más que atender).
De esa forma la persona recibe que vemos más allá de su fuerza y que su vulnerabilidad será bienvenida cuando esté listo/a para mostrarla.
En resumen, utilizamos distintas estrategias según las necesidades de apego de cada persona.
Porque, por ejemplo, si al paciente del ejemplo 1, que viene desbordado, vamos directamente a darle estrategias de regulación a lo loco…Al final probablemente se aturullar cuando salga de sesión. En este caso es mejor aterrizar con él en sesión cómo se está sintiendo, qué es lo que está pasando…Poder acompañarle en esas estrategias.
Y, sin embargo, en el ejemplo del paciente 2, que es muy autónomo y que parece que quizá necesita más tiempo para vincularse (o bien simplemente necesita que no invadamos su espacio…). Ahí quizá sí podemos pedirle que pruebe ciertas cosas durante la semana pero sin proponerle hacerlo con él en ese momento en sesión.
Porque quizá hacerlo con él juntos en este punto de la relación terapéutica le va a poner en una posición de vergüenza. Le estaríamos pidiendo que se expusiera cuando no está preparado para ello.
Por tanto, el poder leer esas necesidades de apego también en la primera sesión va a hacer que ese vínculo se vaya formando de una manera muy sólida y que nosotros podamos ser una figura de seguridad para ellos, un apego seguro.
No darnos cuenta de cómo nos hacen sentir ciertas estrategias de los pacientes
Profundizando un poco más en el tema del apego creemos que es importante estar atentos también en esta primera entrevista psicológica al lugar donde nos coloca el paciente. Porque según su necesidad de apego, nos colocarán en una posición u otra.
Ejemplo 1:
En el ejemplo de la persona que busca ese consuelo, quizá coloque a su psicólogo en esa posición de “saber resolver” o de “salvarle” de esa ansiedad.
Ejemplo 2:
En el caso de la persona que desconfía, seguramente coloque a su psicólogo en una posición de “demostrarle si puede confiar en él o no”.
Inevitablemente según el rol en el que nos ponga el paciente, eso va a tener un efecto sobre nosotros. Va a hacer que nosotras como psicólogas nos sintamos de una manera u otra.
Si podemos identificar esa estrategia inconsciente del paciente de colocarnos en un “rol aprendido” para ellos, podremos reaccionar adecuadamente.
Por ejemplo podemos señalar ese mecanismo poniéndolo en palabras. O bien ofrecer una postura de seguridad. Idealmente tratando de no reforzar ese patrón al que están acostumbrados (el que suelen desarrollar en sus relaciones).
Porque, al fin y al cabo, somos humanos y vamos a reaccionar ante estas estrategias de los pacientes. Si podemos intervenir teniendo en cuenta este “juego de roles” y escuchando nuestro propio sistema nervioso, podremos ofrecerle al paciente una posición de seguridad. Evitando, así, entrar en la reacción que nos genera cuando, por ejemplo, el paciente viene con mucha urgencia o cuando el paciente nos “reta” y eso nos enfada…
Desde ahí nuestra posición es complicada porque probablemente nos va a salir el querer defendernos o justificarnos y eso lo que va a hacer es reforzar esa posición de inseguridad que tiene el paciente.
Quizá lo más seguro es poder poner encima de la mesa eso. Si lo llegamos a detectar, podemos nombrar como una posibilidad lo que puede estar sintiendo (“igual es algo mío, pero me doy cuenta de que quizá necesitas que yo apague el dolor/ quizá necesitas cierta seguridad para saber que soy la persona adecuada para ayudarte”) y preguntar por esas necesidades con cuidado y cariño. Y también preguntarle directamente qué necesita de nosotros como terapeutas en ese momento…
Así podemos ajustarnos con cierta coherencia y regulación sin entrar en esa dinámica a la que el paciente quizá está acostumbrado.
Checklist para una entrevista psicológica perfecta
- No tengas prisa por recoger toda la información en la primera sesión
- Escucha lo que dice el paciente y también lo que no dice
- Presta atención al estado de su cuerpo y de su sistema nervioso
- Identifica sus necesidades de apego
- Observa sus necesidades relacionales y sus mecanismos de defensa
- Chequea contigo también…¿Cómo estás tú con la demanda explícita e implícita del paciente?
Pues bien, si tuviéramos que quedarnos con sólo una idea de todo este “especial entrevista psicológica” creo que lo más importante sería reforzar que a veces nos ponemos como objetivo de la primera sesión el profundizar, saber qué le pasa…Pero es mucho más valioso para el paciente que se sienta escuchado, visto…Que sienta que puede confiar en ti, de forma que vuelva porque sabe que este proceso va a ser seguro para él.
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