El tema del sistema nervioso nos apasiona en Psicoterapia con A. Porque como psicólogos especialistas en trauma sabemos lo importante que es observarlo y actuar en consecuencia. Es nuestra brújula y nuestro gran aliado en cada sesión de terapia.
Muchas veces lo que vemos en consulta son pacientes que no pueden llevar a cabo ciertos cambios. No porque no quieran o porque les falten recursos…Sino porque su sistema nervioso percibe ese cambio como una amenaza. Por eso es tan importante usarlo a nuestro favor. Como si el sistema nervioso de los pacientes fuera una brújula, que nos orienta, nos avisa…_Y nos recuerda que antes de meternos en lo que le duele o en lo que quiere cambiar, necesitamos asegurarnos de que su sistema nervioso puede sostener ese trabajo desde la seguridad y no desde el desbordamiento.
Así pues, al ser tan fan de este gran aliado, vamos a dedicarle algunos artículos desde nuestra mirada como psicoterapeutas con ejemplos prácticos para que, si tú también eres psicóloga, los puedas aplicar en consulta.
¿Qué es el sistema nervioso y cómo funciona?
El sistema nervioso es una red de comunicación formada por miles de millones de células llamadas neuronas. Su función principal es recibir información, interpretarla y responder de la forma más adecuada posible para que podamos adaptarte al entorno.
En otras palabras: es esa parte de nuestro cuerpo que decide, muchas veces antes que nosotros, si algo es seguro o peligroso. Gracias a él podemos pensar, movernos, sentir emociones, disfrutar de una canción o reaccionar ante un peligro.
¿Cómo influye mi sistema nervioso en mi día a día?
Por ejemplo, cuando tocamos algo caliente, una señal viaja a toda velocidad desde nuestra piel hasta el cerebro. El cerebro interpreta “¡peligro!” y envía otra señal para que retiremos la mano. Todo esto ocurre en milésimas de segundo. Es un sistema rápido, preciso y sorprendentemente eficiente.
Otro ejemplo que puede ser interesante sobre todo a la hora de abordar posibles traumas en consulta sería indagar cómo respondía el sistema nervioso de nuestro paciente de pequeño ante distintas situaciones.
Puede ser que la persona a la que acompañamos aprendiera de pequeña que cuando llora sus padres se enfadan. Entonces ahora de adulta cuando sisente ganas de llorar, seguramente el sistema nervioso lo interprete como una amenaza y nuestra paciente se tense e intente evitar que se le salten las lágrimas. Así hasta que finalmente su cuerpo aprenda que no tiene que llorar. Y, de hecho, si veo a alguien llorar en lugar de apartarme me quedaré callado o incluso me enfadaré…Y no entenderé muy bien por qué, me enfado.
Y es que el sistema nervioso reacciona antes de que seamos conscientes o podamos pensar voluntariamente en cómo proceder ante ciertas situaciones o estímulos. Por ejemplo decide:
- Si nos activamos o nos bloqueamos.
- Si nos acercamos o nos alejamos.
- Si podemos hablar o nos quedamos en blanco.
- Si nos sentimos a salvo o en peligro.
Y todo esto aunque no sepamos muy bien por qué. De ahí que sea tan interesante indagar en consulta la historia de vida de la persona que acompañamos pues así podremos entender por qué el sistema nervioso reacciona de esa forma en según qué situaciones.
¿Por qué es tan importante para los psicólogos tener en cuenta el sistema nervioso en terapia?
Porque la terapia sólo funciona de verdad cuando estamos lo suficientemente regulados como para poder aprovecharla.
Podemos tener insight, motivación, ganas de cambiar…Pero si mi sistema nervioso está en modo supervivencia, no puedo procesar, integrar ni transformar nada.
En terapia esto es clave por una razón muy práctica: el sistema nervioso nos dice qué es posible trabajar y qué no en cada sesión.
Si la persona está:
Conectada → Podemos profundizar.
Muy activada → Primero regulamos.
Muy apagada → Primero traemos presencia.
Además nos permite decidir:
- Si seguimos hablando o paramos,
- Si entramos en lo emocional o cuidamos primero el cuerpo,
- Si este es un momento para profundizar…O para proteger.
El sistema nervioso es importante en terapia porque marca el ritmo real del proceso. No el ritmo que nos gustaría, sino el que la persona puede sostener sin hacerse daño.
Y cuando trabajamos respetando ese ritmo, la terapia deja de ser un lugar de exigencia y se convierte en un espacio de seguridad.
Esperamos que este artículo te haya resultado útil. Vamos a seguir haciendo artículos relacionados con el sistema nervioso así que…¡Atenta a las novedades del blog!
Si deseas iniciar tu proceso terapéutico con nosotras, puedes reservar tu sesión de valoración gratuita de 30 minutos aquí. Y si eres psicólog@ y te gustaría supervisar con nosotros, puedes leer más sobre nuestro espacio de supervisión aquí.