Sesión de valoración gratuita

Sesión de valoración gratuita

terapia autocompasion

¿Qué es la autocompasión?

En muchas ocasiones relacionamos la compasión con la pena, la debilidad o la ástima, pues lo vemos, quizás, desde el prisma de nuestra cultura judeocristiana. Sin embargo la autocompasión es algo muy diferente y es un aspecto esencial a abordar en terapia. En este artículo vamos a hablar de autocompasión según los modelos relacionados con el self: la terapia IFS, la psicoterapia centrada en la compasión

Tener compasión es ser consciente del sufrimiento propio y ajeno y sentir, al mismo tiempo, un deseo auténtico de aliviar dicho sufrimiento. ¿Entonces, cuál es la diferencia entre la compasión y la empatía? Pues que cuando soy empático puedo ponerme en el lugar del otro y, de alguna forma, entender su dolor. Sin embargo cuando hablamos de compasión es porque, puedo sentir ese dolor y eso me impulsa a una acción para aliviarlo.

De hecho, en el caso de la compasión los circuitos cerebrales que se activan no son las neuronas espejo, responsables de entender el dolor del otro; sino más bien los circuitos relacionados con la conexión, con la afiliación, con la sensación de bienestar…

De forma que la autocompasión no va de sentir pena hacia uno mismo. No es esa sensación de “pobrecito de mí” que estaría más cercana al victimismo. En consulta muchos pacientes confunden la autocompasión con compadecerse de sí mismos y desde ahí rechazan el trabajo con la compasión pensando que se van a quedar en el rol de víctimas.

autocompasión psicología

Lo que NO es la autocompasión

Y no se trata de compadecernos sino de aprender a tratarnos de manera más amable. En nuestra experiencia como psicólogos especializados en trauma hemos observado cómo nos tratamos con dureza, con autoridad, con perfeccionismo, con exigencia…de manera habitual.  Lo hacemos prácticamente todos, pues es algo cultural que hemos aprendido de nuestra sociedad para adaptarnos al ritmo hiperproductivo en el que vivimos. Pensamos que operar desde la exigencia y la autocrítica es lo que nos ayudará a conseguir lo que queremos en la vida (o lo que creemos que se espera de nosotras). 

Y, sí, por supuesto que un poco de exigencia nos mantiene funcionales. Sin embargo, cuando lo llevamos al extremo lo que conseguimos es precisamente el efecto contrario. Dejamos de ser tan funcionales porque el sistema nervioso acaba viviendo en alerta constante y percibiendo todo como una amenaza. Y eso tiene consecuencias como, por ejemplo, la ansiedad y la depresión.

Por eso es tan interesante trabajar la autocompasión en terapia. Porque, insistimos, no se trata de victimizarme ni de vivir con autoindulgencia. Ser compasivo conmigo y con los demás tampoco va de sacrificarse por los demás sino de poder mirar tanto mi sufrimiento como el del otro sin evitar ese dolor. Y, una vez que conecto y veo el dolor, respondo con sumo cuidado para poder aliviarlo o acompañarlo.

Esta última parte de la premisa del trabajo con la autocompasión puede ser de lo más retadora. De entrada ya es difícil atreverse a ver y sostener nuestro dolor pero el hecho de, además, tomar acción para para cuidarme…Eso es lo que más nos cuesta. 

Pues venimos de generaciones donde hemos heredado la cultura de la hiperproductividad y del sacrificio. Pero un sacrificio en el que se nos dice: “Si te duele, aguanta, porque más adelante…Cuando termines…Cuando consigas eso que quieres…Entonces podrás descansar o disfrutar del beneficio de haber aguantado y sufrido”.

Sin embargo, ¿cuántas veces hemos intentado mantener esa actitud, esa conducta de sacrificio y al final hemos acabado colapsando porque el descanso o la “recompensa soñadada” no llega nunca?

La idea de autocompasión vendría a ofrecer la alternativa de cuidarnos en el proceso. Es poder ver y sostener el dolor y cuidarnos mientras. 

autocompasion

Sería algo así como tener una herida física (un corte, por ejemplo) que me duele y además elegir castigarme a mí misma por tenerla… ¿Cómo se vería eso? Pues sería un diálogo interno tal que así: 

 

“Fíjate lo que te has hecho…Deberías haber evitado cortarte… Deberías estar superando ya el dolor y no deberías estar sangrando…Qué débil eres que te has hecho esto y te duele…Otra vez estás igual…”

 

Y, además, a nivel físico, estaría tocándome herida para ver cuánto duele. Pues bien este es el mismo tiempo de comportamiento que a veces vemos en consulta pero aplicado al dolor emocional. 

 

¿Cuál es la alternativa a este sufrimiento? 

 

Si volvemos a la metáfora de la herida física, el abordaje de la situación desde la compasión sería así:

1- Vería que me he hecho una herida. 

2- Trataría de entender qué me ha provocado la herida (ej. Pues me he cortado con el cuchillo porque estaba despistada…). 

3- Entonces recogería aprendizajes y pasaría a la acción para cuidarme y reparar el daño. 

Ej: “La próxima vez podría intentar evitarlo prestando más atención pero ahora me voy a sentar un momento.  Voy a ver si para la hemorragia. Si no para, voy al hospital. Si para, voy a ponerme una tirita para evitar el roce… Y cuando se me alivie este dolor continuaré haciendo lo que estoy haciendo o pediré ayuda a mi pareja para que continúe la cena.” 

Este enfoque “práctico” que nos parece tan obvio y sencillo de aplicar en las heridas físicas requiere de cierto aprendizaje cuando estamos tratando con heridas emocionales.

La compasión nos ayuda a separar el dolor que es inherente a la vida, es decir el dolor que nos producen las experiencias que vivimos…Del sufrimiento secundario que muchas veces viene asociado a cómo nosotros gestionamos ese dolor. Este “sufrimiento secundario” tiene que ver con las historias de cuidado que hemos vivido. 

Nosotros no podemos evitar el sufrimiento inherente de la vida pero sí podemos inyectarnos buenas dosis de compasión trabajando en terapia con esas historias que generaron ciertas respuestas en nosotros para protegernos. Porque, , nuestra autoexigencia, nuestra autocrítica, nuestra vergüenza, o nuestra desconexión surgieron porque probablemente en algún momento de nuestras vidas eso era lo más protector que podíamos hacer en aquel momento para seguir adelante.

Quizá faltó alguien que pudiera hacerse cargo de la situación, quizás no había ese cuidado emocional tan necesario en nuestra familia porque el foco estaba en atender el cuidado más físico, las necesidades básicas,…Pero las necesidades emocionales quizá no se tenían tan en cuenta.

Entonces ahora en la vida adulta nos toca a nosotros aprender a cuidar esa parte de nuestro dolor de una manera compasiva y amable…Sin dejar de responsabilizarme de lo que ha pasado y sin dejar de revisar qué es lo que necesito la próxima vez. Y esto lo podemos hacer en terapia

que es autocompasion

La autocompasión desde la IFS 

Antes de continuar un apunte importante. La compasión no es algo que debemos aprender porque sea ajeno a nosotros. Todos nacemos con la capacidad de sentir esa compasión. Simplemente tenemos “bloqueada” esa habilidad porque en algún momento de nuestra vida aprendimos a poner otras partes en juego, a priorizar las estrategias de exigencia, perfeccionismo, vergüenza, crítica…Para evitar el rechazo, el fracaso, el abandono, la humillación…

Estos protectores no aparecen porque yo me odie sino porque en su momento aprendí que en mi familia o en la sociedad actual es más útil operar desde ahí que acompañarme en el dolor (porque quizá no había nadie para acompañarlo o si lo había, no tenía habilidades para ello). Y, probablemente porque nadie me ha ayudado a acceder a estas habilidades de autocompasión.

Pero, todos y todas tenemos la capacidad de ser compasivas. Es algo que nos sale natural cuando, por ejemplo, vemos a un perrito abandonado, o cuando vemos a un niño llorando…En esas situaciones el instinto de cuidado nos sale automáticamente. En seguida buscamos la manera de aliviar el dolor de ese niño o de ese animal que nos genera ternura. Eso es compasión.

La autocompasión desde la teoría polivagal

Si tenemos en cuenta la teoría polivagal, todas estas estrategias de autocrítica, autoexigencia, perfeccionismo…Activan estados de defensa, de lucha, de hiperactivación, de huida de las emociones…

Sin embargo, cuando sentimos autocompasión genuina, podemos  trabajar esa sensación de seguridad interna que nos permite entrar en un estado más fácil de conexión, de estado vagal ventral. 

No pretendemos eliminar a esos protectores, pues al fin y al cabo también tienen un papel protector en nuestras vidas. Sino que hablamos de desarrollar la capacidad de volver a nuestra ventana de tolerancia cuando los protectores (como la autoexigencia o la autocrítica) se van un poco de madre.

Con el trabajo terapéutico de autocompasión tampoco pretendemos eliminar el dolor, pues el dolor forma parte de la vida, igual que la alegría. Se trata, más bien, de cambiar la forma en la que acompañamos ese dolor. Tal y como decíamos antes cuando hacíamos el símil de la herida física, el objetivo de la terapia no es que la herida me deje de doler, sino ver qué puedo hacer para que esa herida no se me infecte, no me duela más, no me genere problemas a futuro…

ejercicio practico regulacion emocional

Trabajo emocional con la autocompasión

Así que, sí, podemos ir desarrollando esta capacidad de autocompasión en terapia con técnicas de la IFS. Podemos y debemos abordarlo desde el cuerpo teniendo en cuenta la teoría polivagal, pero que no se nos olvide la parte emocional pues estamos acompañando a un ser humano en todas sus dimensiones: mente, cuerpo y emoción. 

Y en este sentido ayuda mucho que el paciente pueda conectar con esa parte de ternura que sentimos hacia ese animal o niño del que hablábamos arriba. En este caso aplicándolo al dolor. Podemos pedirle al paciente que se imagine que su dolor es ese animalillo para que le sea más fácil acompañar su malestar y poder, así, transitarlo.

 

Si el paciente puede conectar con esa ternura en vez de intentar “dejar de sentir el dolor” desde la exigencia, habremos conseguido un gran avance.

Mi propia psicóloga me dijo una vez en terapia esta frase que creo que lo resume perfectamente: Realmente no necesitas exigirte más para cambiar, quizá necesitas sentirte suficientemente segura para poder hacerlo.”

Yo misma como paciente llego a terapia a veces con prisas y exigencia por llegar a mis objetivos terapéuticos. En ese momento, lo que mejor me sienta es que mi terapeuta me acompañe a parar y centrarme por un momento. Una vez centrada y en calma reviso qué necesito para sentirme segura…Esto en sí mismo es un trabajazo enorme. Poder hacer este ejercicio es ya un gran avance. Y, además, desde ese estado puedo decidir qué quiero hacer con mi miedo, con mi angustia, con mi culpa, pero pudiendo sostener ese dolor. 

psicoterapia autocompasion

Beneficios de trabajar la autocompasión 

Ya seas psicóloga o paciente investigando más sobre la terapia centrada en la compasión, te gustará saber que está demostrado científicamente que este trabajo está relacionado con estos beneficios:

  • A mayor autocompasión…Menor ansiedad
  • A mayor autocompasión…Menor depresión
  • A mayor autocompasión…Menos vergüenza
  • A mayor autocompasión…Mayor resiliencia
  • A mayor autocompasión…Mayor capacidad de regulación
  • A mayor autocompasión…Menor activación de las redes de amenaza
  • A mayor autocompasión…Menor activación del cortisol
  • A mayor autocompasión…Mayor sensación de seguridad interna

 

¿Cuántas no querríamos sentirnos así? Si quieres empezar tu proceso de terapia con nosotros, reserva tu sesión de valoración gratuita aquí. ¡Gracias por leernos! 

Comparte este post

Deja un comentario

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Hola, somos Alexandra y Alejandro, creadores de Psicoterapia con A.

Acompañamos a pacientes y a psicólogas para que puedan sentirse seguras, entenderse y contar con recursos que les permitan cuidarse, decidir con más claridad y sostener lo que la vida, o la profesión, les ponga delante.

Entradas recientes

psicologo supervision de casos

Supervisión de casos

Un espacio creado por psicólogas para psicólogas, donde te acompañamos a encontrar claridad en tus casos con herramientas prácticas, validar tu forma única de trabajar y recuperar la confianza en ti misma. 

terapia online post trauma

Terapia online

Un espacio seguro donde podrás entender lo que te pasa, ponerle palabras y encontrar formas de sentirte mejor en tu día a día.