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terapeuta hombre

Por qué elegir un terapeuta hombre

Muchas veces cuando vamos a empezar terapia por primera vez nos preguntamos…¿Elijo un terapeuta hombre o una terapeuta mujer? No existe una respuesta correcta: dependerá de tu historia, de tus necesidades y, sobre todo, de con quién consigas sentirte seguro o segura. En este artículo queremos explorar por qué, en algunos casos, trabajar con un terapeuta hombre puede convertirse en una experiencia especialmente reparadora. 

 

El trauma se genera y se repara en el vínculo 

 

En muchos artículos anteriores hablamos de la importancia del vínculo terapéutico más allá de las técnicas que vayamos aplicando en consulta. Como ya sabéis, somos psicólogos especializados en trauma y practicamos la psicoterapia integrativa desde hace más de 10 años. 

 

En nuestra experiencia vemos cómo las herramientas ayudan pero lo que más repara es el vínculo que se genera entre el paciente y su terapeuta. De ahí que sea tan importante elegir bien quien nos va a acompañar, sobre todo en procesos tan delicados como los de trauma. 

 

Si has vivido experiencias traumáticas, como una agresión se*ual o una situación de maltrato ejercida por un hombre, es posible que al principio no te resulte fácil imaginarte iniciando terapia con un psicólogo masculino. Para muchas personas, esa desconfianza tiene sentido y forma parte de cómo el sistema nervioso intenta protegerlas. 

terapia informada trauma

Sin embargo, también hemos visto que, cuando la persona está preparada para ello y el vínculo terapéutico se construye de forma segura, trabajar con un terapeuta hombre puede ofrecer una experiencia profundamente reparadora. Poder sentirse protegido, comprendido y respetado por una figura masculina distinta a la que causó el daño permite cuestionar, poco a poco, las asociaciones que el trauma había construido sobre los hombres. 



Distorsión de la figura del agresor 

 

Imagínate un niño pequeño al que sus padres le pegan, gritan e insultan cada día. Está siendo maltratado. Sin embargo, el pequeño para poder adaptarse a esa situación y sobrevivir llega a la conclusión de que sus padres no están haciendo nada malo. Ellos le pegan porque él se está portando mal. 

 

Este niño del ejemplo está justificando el maltrato sufrido. De alguna forma “idealiza” a sus figuras de apego pensando que ellos tienen razón, que sus padres le pegan porque él se lo merece. Esto es lo que conocemos como distorsión de la figura del agresor. 

 

Ese niño es demasiado pequeño para hacerles frente o para ni siquiera plantearse la posibilidad de que sus padres no sean tan buenos como él cree. Eso sería demasiado doloroso. De ahí que surja esta distorsión como mecanismo de defensa. 

 

Pues bien, en casos de violencia de género ocurre lo mismo. Las víctimas que han sufrido agresiones durante tanto tiempo acaban distorsionando cómo es la figura del agresor. Buscan entender sus motivaciones para hacer daño; se plantean  si la responsabilidad de agredir es del agresor o no…Muchas veces se culpan a ellas mismas de ese maltrato.

 

En estos casos, realizar el proceso con un terapeuta hombre puede aportar un elemento especialmente valioso. No porque sea la única forma de sanar ni porque una terapeuta mujer no pueda acompañar ese proceso con enorme eficacia, sino porque ofrece la posibilidad de construir una experiencia emocional completamente distinta con una figura masculina: una relación basada en la seguridad, el respeto y el cuidado, que quizá hasta ese momento no ha sido posible. 

 

Que tu terapeuta pueda validar todo lo que sientes con respecto a esas experiencias y que se posicione contundentemente a tu lado frente a ese agresor es clave para reparar el trauma y también para ayudarte a construir una experiencia diferente con las figuras masculinas, basada en la confianza y no en el miedo. 

 

Por supuesto, este mismo trabajo puede realizarse con una psicóloga y ser igualmente profundo y transformador. Sin embargo, cuando ese vínculo seguro llega a construirse con un terapeuta hombre, algunas personas encuentran un valor añadido: descubrir que también es posible sentirse protegidas y respetadas por una figura masculina. 

terapeuta hombre trauma

El impacto de contar con referentes masculinos seguros 

Teniendo en cuenta el potencial reparador que puede tener este tipo de vínculo, creemos que los terapeutas hombres también tienen una responsabilidad importante: ofrecer modelos de masculinidad basados en el respeto, la seguridad emocional y el cuidado. La consulta puede convertirse en un espacio desde el que cuestionar muchas creencias que sostienen el sufrimiento, tanto de mujeres como de hombres. 

Cuando un terapeuta hombre señala con claridad la violencia y habla reconociendo sus privilegios…Cuando valida el impacto que tiene el machismo sobre las víctimas y ofrece una forma diferente de relacionarse, no solo está acompañando a esa persona en su proceso terapéutico, sino que también contribuye, desde su profesión, a que se genere una forma diferente de vivir la masculinidad. 

Por un lado, ya hemos hablado de las pacientes mujeres pudiendo construir una experiencia diferente con las figuras masculinas.

Por otro lado el impacto en los pacientes hombres también sería importante, pues van a ver un modelo de hombre que no perpetúa las creencias y mensajes machistas que, quizás, han recibido desde pequeños en sus casas, en su grupo de amigos y en la sociedad en general. 

Se empezarían a romper creencias transgeneracionales como: 

“El hombre debe ser fuerte…Duro…Impasible”

“Los hombres no lloran”

“Los hombres deben aguantar lo que sea”

“Los hombre son los proveedores”

terapeuta hombre alejandro contreras

Imagínate el alivio de muchos pacientes hombres al descubrir que, en efecto, sí está bien y sí se puede llorar o mostrar las emociones. Que su malestar no es una carga para los demás. Imagínate un terapeuta hombre validando todas esas emociones y vulnerabilidad. 

 

Ahora imagínate que esos pacientes se convierten en padres y transmiten este nuevo set de creencias y valores…¡Cuánta reparación a nivel sistémico y social! El impacto sería tremendo.

 

Espacios de supervisión, si eres terapeuta hombre

 

Otra cuestión que hemos observado durante estos últimos años supervisando y formando a psicólogos en ISEP es lo delicado que puede resultar abordar casos relacionados con violencia machista, abuso o agresiones sexuales. Son situaciones clínicas especialmente complejas que exigen una gran sensibilidad y donde todos los profesionales, independientemente de su experiencia, pueden encontrarse con dudas, inseguridades o puntos ciegos. 

 

En el caso de algunos terapeutas hombres, hemos observado que pueden aparecer con más frecuencia determinados puntos ciegos relacionados con experiencias de violencia machista, precisamente porque su vivencia personal y social suele ser diferente a la de muchas de sus pacientes. 

 

Esto puede hacer que, sin mala intención, aparezcan interpretaciones o preguntas que desplacen el foco desde la conducta del agresor hacia las decisiones de la víctima. Por ejemplo, centrar la conversación en qué podría haber hecho la mujer para protegerse o evitar la agresión. Aunque estas intervenciones suelen surgir desde el deseo genuino de ayudar, es importante revisarlas, ya que pueden transmitir implícitamente parte de la responsabilidad a quien ha sufrido la violencia. 

 

Precisamente por eso la supervisión resulta tan valiosa. Poder compartir estos casos con otros profesionales permite ampliar la mirada, identificar posibles sesgos y revisar aquellas creencias o formas de entender determinadas situaciones que, sin darnos cuenta, pueden influir en nuestra manera de intervenir en consulta. Lejos de ser una señal de falta de preparación, cuestionar la propia práctica forma parte del crecimiento profesional de cualquier terapeuta. 

sesion terapeuta hombre

En mi caso personal, poder convivir, debatir y supervisarme con Alexandra, la psicóloga fundadora de Psicoterapia con A, me ha permitido identificar ideas y formas de entender algunas situaciones que nunca me había planteado. Gracias a esas conversaciones he podido comprender con mayor profundidad el impacto que la violencia machista tiene sobre muchas pacientes y acompañar este tipo de casos con una mirada más sensible y respetuosa. 

 

Por eso creemos que sería muy enriquecedor seguir creando espacios donde los terapeutas hombres puedan revisar este tipo de casos desde la reflexión y el aprendizaje compartido. Lugares donde sea posible expresar dudas, cuestionar creencias, contrastar puntos de vista y seguir creciendo profesionalmente sin miedo a equivocarse.

 

Porque la supervisión no consiste únicamente en aprender nuevas técnicas. También implica revisar cómo nuestra historia personal, nuestra educación y nuestras experiencias influyen en la forma en que comprendemos el sufrimiento de quienes atendemos. Cuanto mayor sea esa capacidad de reflexión, más seguro, respetuoso y reparador podrá ser el acompañamiento que ofrecemos a nuestros pacientes. 

 

Caso real de terapia: reparando el daño 

 

Por último compartimos este caso real de una paciente que había sufrido una agresión se*ual.  Ya había pasado por varios terapeutas: alguna terapeuta mujer y también dos terapeutas hombres. 

 

Uno de los terapeutas cuando ella se lo contó se asustó y no supo cómo abordarlo. El otro terapeuta no le dio importancia. Evitó el tema y lo pasó muy por encima.

 

Ella se quedó con la sensación de que la violación que sufrió era un tema tabú del que no podía hablar con nadie. 

 

Entonces cuando empezó el proceso conmigo, me contó lo que le había pasado con sus anteriores terapeutas, temerosa de que le fuera a ocurrir lo mismo de nuevo. Teniendo en cuenta su experiencia vivida, lo más importante para mi era validar su dolor, tanto de la agresión vivida como de los vínculos de terapia.

 

De esa manera, ella pudo sentir que podía hablar de ello sin que yo me asustara, y pudiendo acompañarla en sus emociones, lo que la hizo sentirse suficientemente segura para trabajar lo vivido. 

 

Pero una de las cosas que más le sirvió en su proceso fue el sentir, por fin, que la responsabilidad de la violación era del agresor y que eso viniera de un terapeuta hombre fue especialmente valioso para ella. 

 

Si eres psicólogo y te gustaría revisar casos de trauma complejo, de perspectiva de género o de violencia machista, reserva tu primera sesión gratis conmigo, Alejandro, o con Alexandra. Así nos conocemos y podrás decidir si quieres supervisar con nosotros. 

 

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