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violencia contra la mujer

Violencia contra la mujer: cómo abordarla en consulta

Cuando hablamos de la violencia contra la mujer no nos referimos únicamente a los abusos físicos o sexuales que sufren mujeres en todo el mundo a diario. Hay muchas más formas de violencia que parecen invisibles porque las hemos normalizado como sociedad. Pero hoy, en honor al Día de la Eliminación de la Violencia contra la mujer, queremos darle visibilidad a todos los tipos de violencia que venimos sufriendo desde hace tantos siglos atrás. 

 

La violencia contra la mujer sigue existiendo y es un problema grave 

 

Cuando se acercan estas fechas en las que se reivindica el daño que la violencia machista sigue generando a día de hoy algunas personas se incomodan y rápidamente intentan quitarle importancia al tema diciendo que la cosas están mejor y que “no es para tanto”. 

Es precisamente este tipo de discurso el que ayuda a invisibilizar todos los tipos de violencia contra la mujer que siguen dándose cada día en nuestra sociedad actual. De hecho, hemos recopilado algunos datos recientes para mostrar de forma objetiva y cuantificada la magnitud del problema en nuestro país:

 

  • En 2024, se registraron 199.094 denuncias por violencia de género en los juzgados españoles. El País

     

  • Ese mismo año, hubo 183.908 mujeres víctimas de violencia machista. RTVE

     

  • Comparado con 2023, esto supuso un ligero descenso del ~4,96 % en número de víctimas. RTVE

     

  • En 2022, 32.644 mujeres obtuvieron alguna medida cautelar u orden de protección por lesiones, amenazas, coacciones o privación arbitraria de libertad por parte de parejas o exparejas. EFE Noticias

     

  • También en 2022, 1.376 menores fueron víctimas indirectas de esta violencia doméstica o de género (hijos/as de la víctima, generalmente). EFE Noticias

     

Estos datos muestran que, aunque hay ligeras variaciones año a año, la violencia contra la mujer sigue siendo un problema persistente. Y, aquí no estamos contabilizando a las víctimas que no denuncian ni la violencia psicológica. Porque el maltrato psicológico no deja de ser maltrato, aunque no deje huella visible en el cuerpo.

 

Distintos tipos de violencia 

Cuando hablamos de violencia contra la mujer conviene distinguir entre maltrato físico, maltrato sexual y maltrato psicológico/emocional porque las intervenciones psicológicas serán distintas. Y muchas veces los efectos del maltrato psicológico pueden ser tan graves e incluso más duraderos que el maltrato visible.

Maltrato físico 

Cuando hay contacto corporal. Cuando se usa la fuerza y se daña el cuerpo. Algunos ejemplos de estos actos de maltrato físico son: golpes, empujones, quemaduras, uso de objetos como armas, tirones de pelo, estrangulaciones, heridas, lesiones visibles.

Maltrato sexual

Se considera maltrato sexual cualquier acto sexual no consentido. Así como la explotación sexual, la coerción, el abuso sexual la violación…Y esto puede ir desde tocamientos no consentidos y chantaje para mantener relaciones sexuales…Hasta el abuso sexual en la pareja o en menores…

Maltrato psicológico/emocional

Se trata de conductas que dañan la salud emocional, la autoestima o la identidad del otro. El agresor busca controlar, manipular, aislar, humillar, intimidar, amenazar o generar inseguridad.

El maltrato psicológico es probablemente la forma más sutil de violencia contra la mujer. Muchas veces es invisible y difícil de documentar pero tiene un impacto potente y duradero. 

Aquí algunos ejemplos concretos de maltrato psicológico y emocional: 

  • Humillaciones verbales continuas: frases como “eres inútil”, “no vales para nada”, “todo lo haces mal”, “no serías nadie sin mí”, etc.
  • Insultos, gritos, ataques personales. En privado y también delante de otras personas.
  • Amenazas de abandono, de quitar la custodia de los hijos/as, de hacer daño físico o económico, de exposición pública.
  • Control coercitivo: controlar con quién hablas, qué ropa llevas, a qué hora llegas, revisar mensajes o redes sociales, imposición de rutinas.
  • Aislamiento social: impedir relaciones con amistades, familiares. Mostrar desprecio por las relaciones externas…Crear dependencias.
  • Gaslighting (luz de gas): negar hechos, minimizar lo sucedido, hacer creer que la víctima exagera o está “loca”.
  • Desautorizar frente a terceros: ridiculizar delante de niños/as, amigos, familiares; desacreditar opiniones o emociones de la víctima; restarle importancia.
  • Manipulación emocional: culpa constante (“si no fuera por mí…”, “todo lo hago mal”), chantaje afectivo, hacer sentir que la víctima es responsable del malestar del agresor.
  • Destrucción de objetos valiosos para la víctima: aunque no haya violencia física directa, romper cosas importantes o simbólicas puede ser un medio de intimidación o de causar sufrimiento emocional.
  • Silencio, incomunicación prolongada como forma de castigo: ignorar, no responder, retirar afecto, dejar “congelada” a la víctima como forma de ejercer poder.

Estos comportamientos pueden aparecer aislados, pero cuando son repetitivos, sistemáticos y ejercen control, generan daño psicológico profundo. Además el maltrato psicológico es la base de la pirámide. Es el primer peldaño en la escalada del maltrato, al que le pueden seguir la agresión física y la sexual como se ve en la imagen de abajo.

Las consecuencias de todos estos tipos de violencia contra la mujer son terribles. Desde lo más obvio y tangible: el dolor físico, las heridas, el riesgo de muerte…Hasta la sensación de estar en alerta constante, viviendo con miedo intenso, con ansiedad…Y los traumas psíquicos profundos en los que deriva todo esto. Además de la sensación de culpa, vergüenza y la aparición de problemas en las relaciones sexo-afectivas, si no se tratan estas consecuencias. 

 

Entonces…¿Cómo abordamos la violencia contra la mujer en consulta? 

 

Los psicólogos especializados en trauma sabemos lo delicado que es abordar este tipo de casos pues, ante todo, queremos evitar retraumatizar al paciente.

Sin embargo, vivimos en una sociedad patriarcal y machista y eso puede hacer que sin querer en algún momento lleguemos a retraumatizar a la paciente sin darnos cuenta. 

¿Cómo? Pues cuando, por ejemplo, no le damos valor a un testimonio…O lo cuestionamos. Cuando le quitamos importancia al relato…Puede que lo hagamos 100% sin intención. Puede que nos asustemos al escuchar a nuestra paciente…

 

Sea como fuere es vital estar preparado para recibir a este tipo de pacientes o bien, para derivarlos rápidamente si detectamos que ese caso nos va a desbordar. 

 

Te damos algunas recomendaciones sencillas para abordar la violencia contra la mujer en consulta y te recomendamos que hagas una formación específica al respecto, si vas a atender este tipo de casos. 

 

  1. Detección temprana: muchas mujeres no identifican que lo que viven es violencia psicológica pues lo han normalizado. Profesionalmente, es útil usar herramientas de evaluación estructurada para ayudarte a explorar patrones de conducta, no sólo hechos puntuales.

  2. Validación emocional: es clave validar cada relato, cada emoción que pueda sentir la paciente, haciendo hincapié en que lo que está sucediendo no es culpa suya. Y al mismo tiempo haciéndole saber que sentir miedo, dolor emocional, inseguridad, culpa o vergüenza son reacciones totalmente comprensibles.

  3. Evaluación del riesgo: valoración de factores de riesgo físico, sexual, psicológico, homicida. Si hay amenazas, coerción, control, historial previo de violencia, etc., puede requerirse coordinación con servicios legales, sociales.

  4. Intervención terapéutica integral: no vamos a abordar únicamente la violencia, sino que también vamos a trabajar la autoestima, la seguridad y la confianza con todo nuestro arsenal de técnicas informadas en trauma.

  5. Involucrarse activamente en la prevención de este tipo de violencia: si esta causa es cercana a ti, quizás puedas plantearte hacer intervenciones en centros educativos, así como sensibilizar y formar a profesionales clave como educadores, madres y padres, sanitarios, fuerzas de seguridad…Para detectar esta forma de violencia invisible…El maltrato psicológico y en lo que suele derivar. 

 

La violencia contra la mujer no es solo un asunto legal o social…Es parte de nuestro trabajo como psicólog@s. Y nuestra labor abarca desde la detección, la validación y  el sostén emocional, hasta el trabajo terapéutico para reparar daño emocional y restaurar la autoestima y la autonomía. Si sientes que necesitas apoyo para abordar este tipo de casos, hablemos para supervisar individualmente o en formato grupal con otros psicólog@s especializados en trauma.

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