Te sorprenderá saber que no eres la única psicóloga sintiendo el síndrome de la impostora. De hecho es uno de los temas frecuentes que aparecen en supervisión. Por eso hemos decidido escribir este artículo para que te sirva de ayuda y, sobre todo, para validar lo que sientes.
¿Qué nos cuentan las psicólogas en consulta individual y en supervisión?
El síndrome de la impostora puede surgir en cualquier profesión. Sin embargo parece estar especialmente presente en el sector de la psicología…Quizás por la responsabilidad que supone atender la salud mental de las personas.
Además, teniendo en cuenta el peso y la visibilidad que está adquiriendo esta labor en la sociedad en los últimos años, la presión aumenta…De ahí que muchas psicólogas lleguen a nuestra consulta y a nuestro espacio de supervisión sintiendo como si nunca estuvieran del todo preparadas.
En supervisión escuchamos a muchas profesionales increíblemente talentosas y altamente formadas compartir pensamientos y sentimientos como estos:
“Me he formado en esta especialidad y llevo años pasando consulta pero últimamente me pasa que en sesión con el paciente XXXX me tenso, me bloqueo y se me olvidan todas las herramientas que he aprendido”.
“Cuando comentamos casos con los compañeros me da miedo compartir mis progresos porque tengo miedo de que me señalen que estoy haciendo algo mal. Es como si estuviera esperando a que descubran que, en verdad, no soy tan buena.”
“Cuando mis pacientes me dicen que sienten que no avanzan…Me obsesiono con el caso y empiezo a dudar de mí. ¿Será que no soy capaz de ayudar a esta persona?”.
“A veces al escuchar a mi paciente YYYY me dan ganas de llorar porque es durísimo por lo que está pasando pero no quiero que piense que no soy profesional, si me emociono”.
“Cada vez que mi paciente ZZZZZ empieza con esa actitud me dan ganas de zarandearle. Es frustrante sostener su ritmo y no poder gritarle que se está equivocando y que esa decisión le va a hacer daño. Después me siento super culpable porque siento que perdí los nervios y ya no sé ni qué decirle.”
“Yo confío en mis capacidades como profesional pero cuando entro en Instagram y veo a las psicólogas famosas hablar de sus casos pienso…¡Ojalá fuera más como ella! Y empiezo a sentirme fatal y a buscar nuevos cursos para calmar esta sensación de “no ser suficiente”
¿Por qué surge el síndrome de la impostora en las psicólogas?
Estas son algunas de las razones que hemos identificado trabajando en terapia individual y en supervisión con psicólogas y psicólogos que sufren el síndrome de la impostora.
- El sentido de responsabilidad propio de la profesión.
Esto es parte de ser psicólogo y no hay nada de malo en ello. Como profesionales de la salud mental nos corresponde tomar decisiones difíciles y acompañar procesos emocionales complejos y no nos lo tomamos a la ligera. Tenemos un buen código ético y lo ponemos siempre en práctica. De hecho estamos en constante formación y nunca nos parece suficiente.
- Nuestra historia de vida
Muchos de los psicólogos que sufren el síndrome de la impostora son autoexigentes, hiperresponsables y perfeccionistas. Otros sencillamente entran en comparaciones constantes con los demás que les llevan a sentirse de menos.
Cada persona es diferente pero normalmente este tipo de conductas suelen estar relacionadas con tu historia de vida. Es decir con cómo fue tu infancia, con cómo te han criado, con qué valores. Y también tiene que ver con lo que has aprendido hasta ahora al moverte en tu vida y en la sociedad.
- Burnout laboral
A veces los episodios de miedo e inseguridad que gatillan este síndrome suelen ocurrir cuando estás atravesando períodos de mayor ansiedad. Si sufres de estrés laboral o sientes agotamiento extremo, puede que estés en burnout. Y ya sabes que cuando estamos agotadxs es más difícil mantener la concentración y conectar con la creatividad que a veces es necesaria para acompañar al otro.
Entonces…¿Cómo paliamos el síndrome de la impostora?
Estas son algunas de las recomendaciones “clásicas” para recuperar la autoconfianza:
Observa tus sensaciones corporales
Cada vez que te des cuenta de que te estás sintiendo “impostora” pon atención en tu cuerpo y busca qué sensaciones físicas están surgiendo…Localízalas en el cuerpo.
Una vez que hayas podido encontrar esa sensación predominante, permítete darle un espacio y que exprese aquello que te quiere comunicar.
Ahora que la comunicación está abierta puedes preguntarle a la sensación, por ejemplo:
¿Qué necesitas de mí?
¿Qué crees que pasará si dejas de estar tan presente? ¿Qué temes?
Reconoce y celebra tus logros
Un sencillo ejercicio que te puede ayudar a desconectar del síndrome de la impostora es hacer una lista de tus logros académicos, personales y profesionales. Logros “grandes” y “pequeños”. Ej: desde terminar la carrera hasta acompañar a un paciente en un avance significativo.
Seguro que ya has hecho este ejercicio alguna vez pues quizás sea el momento de volver a hacerlo y, si puedes, hazlo con una persona de confianza que te conozca muy bien. Con una amiga íntima, esa compañera con la que lo compartes todo, tu pareja, tu hermana….
Rehacer y releer esta lista te ayudará a anclarte en la realidad y a valorar el esfuerzo que te ha llevado hasta aquí.
Y te invitamos a que celebres cada micrologro con tus seres queridos a modo de ritual para reforzar tu autoestima profesional. Ej: cada avance, cada alta, cada vez que pusiste un límite necesario…Y lo sostuviste.
Permítete no saberlo todo
Ser psicóloga no significa tener todas las respuestas. Aceptemos que en nuestra profesión vamos a estar en aprendizaje constante y que el error forma parte del proceso.
Cuando identificamos esa parte nuestra perfeccionista, exigente o crítica podemos utilizar el enfoque corporal descrito más arriba.
Identifica esa parte en tu cuerpo, conecta con ella, dale espacio, dale tu atención, dale voz para que te cuente qué teme y qué podemos hacer para que esa preocupación baje. ¿Qué necesitan de nosotros?
Puedes complementar este abordaje corporal con esta otra sugerencia que a nosotr@s y a las psicólog@s que supervisamos les funciona: ten un cuaderno sólo para recoger algunas de las frases que los pacientes te han ido diciendo durante el proceso que te han hecho sentir bien. Este cuaderno de elogios puede servirte de anclaje.
Cuida tu bienestar emocional
El síndrome de la impostora se alimenta del estrés, de la autoexigencia y de la falta de autocuidado.
Procura dedicarle un espacio sagrado en tu agenda a actividades que te ayuden a reconectar contigo misma: meditación, journaling, ejercicio, o simplemente descansar sin culpa. Recuerda que tu salud mental también merece prioridad.
Así lo hacemos en Psicoterapia con A
Nosotros en terapia individual con psicólogas trabajamos el síndrome de la impostora como un miedo más. Por supuesto teniendo en cuenta todas estas particularidades propias a nuestra profesión que hemos nombrado arriba.
Utilizamos la terapia IFS e identificamos a la Impostora como una parte más…O bien vemos si hay más partes en juego dentro de este mecanismo de defensa de nuestra mente.
Normalmente suele haber una parte que está asustada porque es muy responsable, quiere hacerlo bien…No quiere fallar.
Como mencionábamos arriba, esto a veces tiene que ver con nuestra historia de vida y a veces con situaciones reales que ocurren en nuestro espacio de trabajo, sobre todo cuando nuestros compañeros de centro tienen mucha experiencia y muchísima formación y al compararnos sentimos que no estamos al mismo nivel.
Es como si personificáramos a “La impostora” y dejáramos que se expresase para que hable libremente de su historia, de sus miedos e inseguridades…Lo que necesite. Y la acogemos desde una visión muy compasiva.
Si sientes que te vendría bien ayuda para lidiar con tu síndrome de la impostora, te invitamos a que nos escribas y juntxs decidiremos qué servicio te podría interesar más: terapia individual o supervisión.
Nuestro espacio de supervisión es muy útil para abordar este tema puesto que no solamente abordamos las dificultades “técnicas” de tus casos más complejos, sino que también hay un espacio para que puedas exponer las dificultades que también surgen, a veces, a nivel personal. Como es el caso de este síndrome…Y muchos otros conflictos internos que suelen surgir.
En nuestro servicio de supervisión te ofrecemos herramientas técnicas y también te cuidamos y escuchamos como persona. ¿Hablamos?
Un comentario