Se acerca la Navidad y empiezan a llegar mensajes “subliminales” a través de los anuncios, de las películas y canciones navideñas…¡Es época de reunirse con los tuyos y de pasarlo bien! Pero ¿qué pasa si para ti reunirte con tu familia no es motivo de alegría sino de estrés y ansiedad? Si se avecinan unas navidades tristes o temidas para ti, esperamos poder ayudarte con este artículo.
A veces las navidades son disparadoras del trauma
La sociedad nos inculca que en este período debemos estar alegres, celebrar…Y consumir. Sin embargo, quizás para ti este año sean unas navidades tristes.
- Quizás te sientes sol@…
- Quizás has perdido a un ser querido y en estas fechas notas aún más su ausencia…
- Quizás estás en una situación económica difícil y la sensación de carencia se acrecenta
Hay muchos motivos por los que las navidades pueden ser tristes para ti. Todos válidos porque lo que sientes es real, es natural y es importante.
A veces por querer cumplir con las expectativas de la familia, nos obligamos a “estar bien” porque preferimos “aguantar” nuestro malestar antes que dejar de pertenecer. Esto es perfectamente entendible. A esto lo llamamos “lealtad familiar” y lo abordaremos en detalle en un nuevo artículo muy pronto. En esencia, todos tomamos decisiones, a veces, desde esa lealtad familiar aunque no nos apetezca, para evitar críticas o evitar sentirnos culpables.
Si bien es entendible tomar algunas decisiones desde ahí, también es cierto que poner las necesidades del otro por encima de las tuyas o cumplir las expectativas del otro durante este tiempo…Puede tener un coste emocional para ti. Imagínate, por ejemplo, que estás pasando una mala racha ya de por sí y, de repente llega la Navidad…Y con ella…Las reuniones familiares, donde ya sabes que saltarán chispas…
Navidades tristes, temidas, explosivas…
Esta combinación de factores es un pequeño cóctel molotov que puede explotar en cualquier momento…¡Y no es para menos! Pues para muchos de nuestros clientes su familia es foco de trauma. Muchos han sentido negligencia, abandono, maltrato, abuso en su infancia. Así que a la que empieza a oler a Navidad este tipo de personas ya está empezando a sentir malestar…
Porque eso significa que volverán a vivir dinámicas tóxicas de secretos, encubrimiento, humillación, desvalorización, microagresiones, vergüenza…Empiezan a recordar episodios desagradables de otras navidades en las que algún familiar les espetó comentarios tan poco afortunados como estos:
- Como sigas comiendo así no vas a caber por la puerta
- ¿Vienes sol@? Ah…Vale… (Mirada de lástima por ti)
- ¿Para cuándo el bebé? Se te va a pasar el arroz.
- ¿Cuándo te vas a buscar un trabajo “de verdad”?
- ¡No veas cómo te has puesto este año! Estás más gordita
- ¿Sigues sin trabajo? Hoy en día con las pagas que da el estado ya nadie quiere trabajar
- ¡Dale un besito al tío XXX! ¡Que es tu tío! ¿Cómo no le vas a dar un beso? ¡Vamos, dáselo ahora mismo!
Desde luego, no es plato de gusto ir a pasar tu tiempo libre con personas que te hacen sentir así…Aunque sean tu familia. Y es que pasar las navidades “junt@s” como dicta la norma social significa para muchas personas volver a encontrarse con ese familiar que:
- Te hace sentir inadecuada, como si no pertenecieras simplemente por ser diferente
- Te hace sentir ignorada o invisible, como si tu opinión o tu persona no importaran.
- Te señala todo lo que haces mal (según su criterio, claro…)
- Nunca estuvo disponible para ti y ahí sigue…Ausente.
- Te maltrató o abusó de ti
Estos son sólo algunos ejemplos de situaciones reales de casos que acompañamos. Nos encantará escuchar cómo vives tú este periodo de fiestas y si serán unas Navidades tristes para ti…O no. ¡Te leemos en comentarios!
Atent@ a estos síntomas de trauma complejo
Sea cual sea tu decisión: pasar las Navidades alejad@ de la familia porque eso es lo que sientes que necesitas; o bien asistir a algunas reuniones familiares porque es lo que deseas…Te dejamos algunos consejos para que puedas atravesar estas navidades tristes de la mejor manera posible. De entrada te invitamos a que estés atent@ a estas señales de trauma.
En artículos anteriores hablábamos de qué es el trauma y hoy queremos recordarte los síntomas más habituales del trauma complejo para que puedas estar atent@. Si los notas, puedas retirarte, cuidarte y, si lo deseas, tener una sesión de terapia individual con nosotr@s. Porque sabemos que en Navidad la sintomatología puede aumentar.
Cada persona puede manifestar el trauma de forma única pero estos son algunos de los síntomas más comunes:
- Hiperactivación constante
Sensación de alerta permanente, sobresaltos frecuentes, dificultad para relajarse o dormir. - Disociación
Episodios de desconexión emocional o corporal, sensación de “no estar presente”, lagunas mentales. - Dificultad para regular emociones
Cambios rápidos en el estado emocional, sensación de desbordamiento o, por el contrario, entumecimiento afectivo. - Autoimagen dañada
Vergüenza persistente, culpa excesiva, sensación de no valer o de estar “roto”. - Relaciones interpersonales inestables
Miedo al abandono, dificultad para confiar, necesidad intensa de cercanía o evitación extrema. - Síntomas físicos sin causa médica clara
Dolor crónico, tensión muscular, problemas gastrointestinales, migrañas. - Pensamientos intrusivos y recuerdos involuntarios. Flashbacks, imágenes intrusivas, reexperimentación del pasado.
Navidades tristes…Sistema nervioso alterado
Como psicólog@s informados en trauma tenemos siempre muy en cuenta al cuerpo para abordar la terapia. De ahí que queramos también recordarte de forma muy resumida cómo funciona el sistema nervioso ante situaciones traumatizantes como, por ejemplo, el reencuentro con familiares o personas hostiles durante las fiestas.
Cuando una persona con trauma complejo se expone a un estímulo que de alguna forma le recuerda aunque sea mínimamente a experiencias traumáticas previas, su sistema nervioso reacciona automáticamente.
El organismo actúa como si la amenaza original siguiera presente, reproduciendo respuestas automáticas de supervivencia para intentar protegernos.
1. Activación del mecanismo de supervivencia
Cuando el cerebro emocional detecta una amenaza (incluso ambigua o simbólica), esto desencadena este tipo de respuestas fisiológicas:
- Lucha: irritabilidad, tensión, impulso de confrontar.
- Huida: urgencia de escapar, ansiedad intensa.
Si las respuestas de lucha o de huida no funcionan, entonces se activan estos otros mecanismos fisiológicos:
- Paralización: bloqueo, incapacidad de reaccionar.
- Colapso o sumisión: desconexión extrema, apatía, obediencia automática.
Estas respuestas no se eligen. Son reflejos de supervivencia profundamente grabados.
2. Secuestro del sistema racional
Cuando una persona vive una situación abrumadora y potencialmente amenazante, el área emocional de su cerebro se hiperactiva y ocurre lo que conocemos como el “secuestro amigdalar”. Es decir que la amígdala (el centro emocional del cerebro) toma el control de la corteza prefrontal (el área del cerebro que regula la toma de decisiones y la reflexión). De forma que nos es más difícil pensar con claridad, evaluar la situación con lógica o comunicar lo que se siente. Otras posibles consecuencias de este secuestro sería la tendencia a gritar más o a controlar menos las emociones, en general.
3. Reactivación de estados corporales pasados
El cuerpo “recuerda” sensaciones asociadas al trauma: tensión, presión en el pecho, temblores, náuseas o insensibilidad. Aunque la situación actual no sea peligrosa, el cuerpo responde como si lo fuera.
4. Desregulación del sistema nervioso
El equilibrio entre activación y calma se rompe. La persona puede oscilar entre hiperactivación (ansiedad, agitación) y hipoactivación (cansancio extremo, disociación).
¿Qué puedes hacer para sobrellevar estas navidades tristes y potencialmente traumáticas?
Lo ideal sería conocer tu caso al detalle para poder ofrecerte medidas 100% adecuadas para ti. Pues cada persona es única y responde de forma diferente según su historia de vida, su personalidad, su contexto…
Las recomendaciones generales pasan por estar más en ti que nunca
- Date espacios de silencio y soledad para poder escuchar a tu cuerpo e identificar qué te está pidiendo.
- Antes de las reuniones familiares procura estar lo más descansad@ y regulad@ posible
- Después de las reuniones familiares busca, una vez más, espacios de autocuidado para poder volver a regularte y recargarte.
- Busca el tiempo en estas navidades para hacer las actividades que más te gusten a ti y para pasar tiempo con personas de confianza que te hagan sentir bien
- Te recomendamos que no dejes la terapia durante las Navidades pues puede ayudarte muchísimo durante este período crítico.
- Llega a un acuerdo contigo mism@ en cuanto a tus límites. Define hasta qué punto vas a estar disponible para la familia y hasta qué punto prefieres retirarte para cuidar tu salud mental.
Y hasta aquí el artículo de hoy. Esperamos que te haya servido de ayuda, guía o recordatorio para abordar estas navidades tristes o potencialmente estresantes con más conciencia y recursos. Si quieres apoyo profesional, estamos disponible para ti. Escríbenos para reservar tu sesión. ¡Un abrazo!