Lo que yo pensaba que iba a ser cuando fuera psicóloga…(Idealización)
Esta era mi fantasía cuando estaba estudiando la carrera:
“Cuando sea psicóloga voy utilizar un modelo súper claro de intervención. Voy a saber resolver todo lo que me llegue a consulta. Voy a acompañar procesos súper profundos y veré los cambios de forma clara y rápida. Insights todo el rato”
Versus lo que realmente me encontró cuando empecé a trabajar como psicóloga…
Sin embargo cuando me puse a trabajar me di cuenta de que ser terapeuta también significa:
- Dudar constantemente
- Tener la sensación de que nunca sabes suficiente (por mucho que te formes, siempre va a haber algún caso que se te atasque)
- Tener sesiones que se sienten planas, repetitivas, confusas…Porque a veces el proceso simplemente requiere de tiempo.
- Trabajar la paciencia para sostener los procesos
- Aprender a gestionar tus propias expectativas con respecto a cada caso
- Aprender a sobrellevar la angustia que te produce el ver a tus pacientes sufrir. Pues es inevitable encariñarse con ellos.
En la Universidad nadie te habla de esto
Realmente la idealización comienza en la universidad porque ahí nadie te habla de esta parte. En la universidad te hablan de los protocolos, de la evaluación, de las estrategias de intervención…
Y en las formaciones posteriores tampoco. Tú como psicóloga ya graduada vas a una formación de IFS o de EMDR y allí te explican el paso a paso utilizando ejemplos de “intervenciones ideales”.
Pero no te dicen:
- Cuánto vas a tardar en llegar a esos objetivos terapéuticos. Porque a veces vas a tardar varias sesiones en pasar de un punto a otro del protocolo y tienes que estar ahí sosteniendo.
- Dónde se va a bloquear el paciente. Y posibles soluciones o al menos formas de sobrellevar nuestras emociones y expectativas mientras se va desbloqueando el proceso.
- Qué hacer para sostener al paciente en su propio bloqueo y para gestionar sus propias expectativas.
- Qué emociones te va a tocar sostener cómo profesional. Emociones como la incomodidad, la culpa, la vergüenza de no saber si lo estamos haciendo bien…
El choque entre la expectativa y la realidad de nuestra profesión como psicólogos es todo un melón que hoy estamos dispuestas a abrir
Porque en mi opinión, esta idealización de la profesión viene de cómo los psicólogos nos hemos formado. Pues, la mayoría nos formamos en técnicas, en modelos y a veces se nos olvida la parte más humana. Se nos olvida que estamos ante otro ser humano y esa humanización de la salud creo que es importante.
Esta parte quizás está más disponible en supervisión que en la parte formativa. En mi opinión y en mi experiencia personal en el espacio de supervisión es donde realmente he podido reajustar mis expectativas.
Y, por otro lado, la idealización también llega a través de nuestras partes internas. De ahí que sea tan interesante indagar en el por qué somos psicólogos.
En mi experiencia supervisando a psicólogos la mayoría tenemos una parte cuidadora, una parte que busca sentir ese valor propio a través de ayudar al otro…A veces, quizás, una parte salvadora o una parte justiciera…
Sin embargo, cuando te pones a trabajar y ves que no te salen las cosas como esperamos, esa idealización se viene abajo y ahí es cuando nos empezamos a cuestionar nuestro valor, nuestra seguridad…Y es cuando esa imagen que nos han vendido de “saberlo todo” y de que “todo debe tener un sentido” se cae.
¿Qué pasa cuando cae la idealización?
Lo que suele ocurrir cuando te das cuenta de esa ruptura entre lo que esperabas y lo que realmente hay…Es que nos lo ponemos sobre la espalda. Intentamos hacernos cargo…¡Formándonos más!
Cuando realmente eso lo que hace es reforzar aún más nuestra inseguridad. Sobre todo si son formaciones tradicionales donde se enseña desde esos protocolos y casos “ideales”. Desde modelos, al fin y al cabo. Si no se habla de casos reales y de esa parte humana tanto del paciente como nuestra como psicólogas…No te va a servir para calmar a esas partes internas que piden reparación.
Desde nuestra perspectiva no se trata tanto de aprender la última técnica novedosa como tabla de salvación para superar ese bloqueo con ese paciente…Muchas veces se trata de recolocar esas expectativas y sostener la experiencia real de ser terapeuta.
Y eso en nuestra experiencia sólo lo hemos vivido en supervisión de casos. Y ahora, como supervisores, lo ponemos a vuestra disposición para que tengáis ese espacio donde valorar lo que es “normal” y lo que no. Donde ver qué parte de ese bloqueo es realmente mía y qué parte es del paciente o de la naturaleza propia del proceso de terapia.
Hoy por ejemplo estábamos trabajando con una psicóloga en supervisión y hemos pasado toda la sesión hablando precisamente de qué parte del proceso era su responsabilidad, de qué límites tenía que colocar respecto al proceso con su paciente, de lo que se estaba mezclando de ella en este proceso, de lo que le estaba tocando el paciente…
La supervisión sirve para todo eso y para mucho más. Ya que por regla general la parte de sostener el proceso, los ritmos y a nosotros mismos no se aprende en una formación, sino que se aprende en el vínculo con el otro. Por eso los psicólogos también necesitamos poder poner sobre la mesa el vínculo, ya sea en las sesiones de terapia con nuestro propio psicólogo o en supervisión.
En general, cuando voy a terapia como paciente trabajo mi parte humana y en supervisión trabaja mi parte psicóloga.
La otra cara de ser psicólogos
Hay otra parte de ser psicólogos en la actualidad de la que nadie habla y es…La inestabilidad laboral y sus consecuencias.
Yo pregunto abiertamente y honestamente…¿Cuántos psicólogos tenemos un contrato fijo en un gabinete? Ninguno, somos todos autónomos.
¿Y qué implicaciones tiene esto en nuestro bienestar laboral? Pues que muchas veces tenemos que aprender muchos aspectos de otras profesiones. Muchas veces encontramos que emprender puede ser una solución para crecer en esta profesión. Pero eso pasa por ser, además de psicólogas…Empresarios, gestores, publicistas, creadores de contenido…
Y con esto mi intención no es quitarles la ilusión a los nuevos psicólogos que están a punto de graduarse o recién graduados. El objetivo de este artículo es romper con la idealización de la profesión y hablar de lo que realmente es ser psicólogo en España a día de hoy.
Porque creo firmemente que si los psicólogos que recién empiezan tuvieran una idea clara y realista de esta profesión podrían invertir su energía de una forma más estratégica sin perderse tanto en el camino. Y hablo de gestionar bien la energía porque, en mi opinión,
Ser psicólogo es una carrera de fondo tanto a nivel formativo como a nivel de crecimiento personal y profesional.
Así que cuanto más información tengamos sobre la realidad de nuestra profesión, mejores decisiones tomaremos a la hora de organizarnos y a la hora de plantear nuestra carrera y trayectoria como psicólogos.
Por último, quiero insistir en que a pesar de todas las circunstancias que he destacado sobre la realidad de ser psicólogo en España en el siglo XXI, yo seguiría eligiendo esta profesión porque es mi pasión. Y es un regalo poder acompañar a mis pacientes y a compis de profesión viéndoles crecer.
Simplemente me habría gustado conocer la realidad de la profesión desde el inicio porque, sin duda, habría enfocado mi carrera profesional y mi formación de forma diferente.
Me encantaría saber si tú también has tenido este pequeño shock de “expectativa versus realidad” cuando empezaste a ejercer como psicóloga. Si es así, me encantará leerte en comentarios o me lo puedes contar en una sesión de valoración gratuita (resérvala aquí). ¡Gracias por leernos!