Llevo +10 años dedicándome a esta profesión y creo que aún no he conseguido dejar de sentir culpa por descansar y desconectar en vacaciones. Al menos no al 100%. Me atrevo a imaginar que, si tú también eres psicóloga, quizás también te has sentido así alguna vez. ¿Puede ser?
Sentir culpa es natural pero…¿Por qué la sentimos tanto las psicólogas cuando nos tomamos un tiempo para descansar?
Tras muchos años observándome a mí y también acompañando a psicólogas y psicólogos en supervisión, he llegado a la conclusión de que una de las razones por las que sentimos esa culpa cuando nos vamos de vacaciones es porque la mayoría hemos elegido ejercer esta profesión desde la vocación.
Nos gusta nuestro trabajo y nuestro rol de psicóloga. Y, además, sentimos mucha responsabilidad con nuestros pacientes. La mayoría de las psicólogas a las que acompaño en supervisión tiene ese sentido de hiperresponsabilidad con sus pacientes y con su trabajo en general.
Sentimos que si nos vamos de vacaciones 2, 3 ó 4 semanas seguidas los pacientes nos van a necesitar. Sentimos como si los abandonáramos con su dolor.
Y, por otro lado, también está nuestra parte humana. Puede ocurrir que haya ciertas partes de nosotras que quizá aprendieron que el descanso era peligroso…O partes que sienten que nuestro valor está en el hacer o en el estar disponible.
Entonces, con este combo, es normal que nuestro sistema nervioso viva las vacaciones con una sensación como de alerta y que nos cueste bajar ese estado aunque el contexto cambie.
En estos casos, merece la pena que cada una revisemos qué partes se activan tanto de nuestra humana como psicóloga, cuando nos vamos de vacaciones o cuando no estamos disponibles.
Por ejemplo, a esa parte que empieza a sentir culpa porque piensa que está abandonando a sus pacientes le podemos recordar que nosotras somos un guía, un acompañamiento. Somos una parte muy importante del sostén de las emociones, pero el protagonista del proceso es el paciente.
De hecho, las vacaciones también son un momento en el que se pone a prueba el trabajo hecho en terapia, lo aprendido, la autonomía del paciente. Es una prueba para ambas partes. Para que el terapeuta pueda ver que no es imprescindible y para que el paciente compruebe que puede valerse sin su terapeuta.
Al fin y al cabo el objetivo final de la terapia es que el paciente nos necesite cada vez menos.
Si esto es algo que resuena contigo, podemos verlo juntas en supervisión. El objetivo es que cada vez nos cueste menos salir de nuestro rol de psicólogas para pasar a ser simplemente una humana sin esas obligaciones.
¿Qué hacer y qué no hacer como psicólogos cuando nos vamos de vacaciones para dejar de sentir culpa?
Voy a compartir contigo algunas de las cosas que hago antes de irme de vacaciones por si te sirve.
1. Primero comunicar con tiempo o con el mayor tiempo que pueda la pausa.
Me gusta comunicar mis vacaciones con varias semanas de antelación, siempre que sea posible, para poder ir preparando el terreno para mi ausencia, sobre todo para aquellos pacientes que siento que van a necesitar más de este trabajo previo.
Entonces con esos pacientes en concreto hablo abiertamente de cuántas sesiones quedan hasta la pausa y cómo van a ser. Revisamos qué es lo que más sienten que van a necesitar antes de irme de vacaciones, durante y a la vuelta.
De esta forma siento que dejamos el proceso lo más cerrado posible antes de irnos de vacaciones.
2. ¿Qué pasa con los pacientes que están en un momento delicado?
Si realmente quiero desconectar en vacaciones pero sé que tengo algún paciente que está en un momento delicado de su proceso, puedo dejarle el contacto de otro terapeuta, por si le surge una urgencia.
Además, podemos practicar recursos de contención en las sesiones previas a las vacaciones y establecer un plan de emergencia en caso de necesitarlo con las herramientas trabajadas juntos.
3. ¿Qué pueden hacer mis pacientes durante ese periodo de ausencia?
Un recurso útil si los pacientes quieren seguir trabajando mientras estamos de vacaciones podría ser dejar alguna tarea de observación. Por ejemplo:
- Observar emocionalmente cómo estoy.
- Observar cómo me gestiono.
- Observar esas partes que aparecen
Y trabajar esas partes y el lenguaje interno en sesión previamente para que pueda practicarlo el paciente como recurso durante las vacaciones, si así lo desea, pero sin forzar.
4. Los pacientes también necesitan un descanso de la terapia
Sin embargo, puede pasar que, igual que nosotras necesitamos desconectar en vacaciones, los pacientes también necesitan algunas semanas para desconectar de este “trabajo” de observarse.
Una buena pauta para estos pacientes podría ser invitarles a estar más en el presente y utilizar esa orientación al momento que hemos utilizado en terapia, pero durante el período de vacaciones.
5. Preparando el regreso a la terapia
Como parte de esa hoja de ruta que comentaba más arriba podemos incluir en las sesiones previas a las vacaciones un espacio para abordar qué creen que necesitarán de cara a la vuelta. De esa forma cuando retomemos las sesiones ya tenemos una ruta.
6. Límites: cómo comunicar que no estaremos disponibles por teléfono
Si realmente queremos desconectar y que el tiempo de descanso sea realmente eficaz yo creo que es importante avisar a nuestros pacientes de qué va a ocurrir con la comunicación durante las vacaciones (si vamos a mirar el móvil, si pueden escribirnos, si nos escriben cuando lo leeremos…).
Nosotros somos partidarios de poder decirle al paciente que si necesita dejar alguna reflexión o compartir alguna observación, puede dejarla en forma de mensaje. Y que cuando volvamos de las vacaciones la leeremos.
De esa forma quizás sea más fácil que el paciente entienda ese límite. Y también puede que así sea más fácil para nosotras como psicólogas el permitirnos no estar pendientes del móvil y poder descansar.
¿Cómo reseteamos las psicólogas en vacaciones?
Por nuestra parte, nos invitamos a que en vacaciones practicar la autorregulación…y aplicar eso que tanto vemos en sesión con nuestros pacientes.
Muchas veces hablamos del autocuidado, del descanso, de la necesidad de desconexión y en muchas ocasiones somos a las que más nos cuesta. Entonces también creo que ahí nos toca hacer a nosotras un ejercicio de reflexión y de darnos ese permiso. ¡Llegó el momento de cuidarnos (aunque solo sea un poquito)!
Si te apetece hacer esa reflexión tenemos un cuadernillo de autocuidado diseñado especialmente para psicólogas. Quizás el verano sea el momento ideal para utilizarlo. Es extremadamente útil para darnos cuenta de qué necesitamos y para tomar decisiones de cara a la vuelta al trabajo.
Amigarnos con la culpa
El tema de sentirnos culpables por tomarnos vacaciones es algo recurrente que suele aparecer en las sesiones de supervisión y me temo que es una sensación que no va a desaparecer del todo.
Creo que es importante ser conscientes de ello en vez de aspirar a vivir todas nuestras vacaciones sin culpa…Porque entonces además de culpa sentiríamos frustración por no conseguir desconectar.
Puede que nos ayude ver a la culpa como una parte protectora que simplemente me avisa de que quizá hay algo ahí que se me está quedando pendiente.
Pero para eso tenemos la parte adulta o tenemos otras partes que me ayudan: como una parte más amable que me cuida y que me dice algo así como:
“A pesar de sentir esta culpa mereces descansar porque:
- Has hecho bien tu trabajo.
- Lo has dejado todo cerrado.
- Has hecho lo que los pacientes necesitan.
- Has dejado un plan de acción.
- Has avisado con antelación
- Los pacientes saben lo que tienen que hacer en caso de que lo necesiten
- Los pacientes que tienen riesgos, tienen ese plan de emergencias
En definitiva, tú has hecho lo que tenías que hacer y ahora mereces descansar y mereces salirte del rol de psicóloga.”
A modo de conclusión, simplemente recordarnos que la culpa no necesito pelearla. Puedo simplemente observarla. Pues probablemente haya una parte de mí que pensó que descansar era peligroso…O que mi valor dependía de estar disponible o de hacer lo que se esperaba de mí.
Qué bueno poder observar esas partes y darnos cuenta de que ellas también merecen compasión, vacaciones y descanso. Y poner en práctica con nosotras mismas lo que le enseñamos a nuestros pacientes en sesión.
Si podemos permitirnos desconectar. a pesar de esas partes exigentes, a pesar de esas partes culpabilizadoras…Y volver a ese estado de conexión, estamos siendo un modelo para los pacientes.
Dicho esto, quiero que sepas que después de +10 años ejerciendo como psicóloga y poniendo todo esto en práctica…A mí también me cuesta amigarme con mi culpa cuando me voy de vacaciones. Así que, si tú también la sientes, te abrazo. ¡Siéntete libre de escribirnos y contarnos cómo consigues regularte en comentarios o por mensaje privado en las redes sociales! Nos encantará compartir entre compañeras.