Solemos escuchar, cada vez más, esta confesión en consulta y en supervisión. “Me siento sola”– nos dicen lxs increíbles psicólogxs a las que acompañamos…Por eso hemos querido hacer este artículo para darle voz a lo que no se suele decir…Muchas veces por miedo a que nos juzguen. Como si admitir nuestras dificultades nos hiciera peores profesionales.
“Me siento sola”…¡Qué bien poderlo verbalizar!
Ante todo queremos que sepas que ese “me siento sola” es mucho más común de lo que crees. Sentirse sola en nuestra profesión es normal porque en tu día a día sois tu paciente y tú. Y la realidad es que estás “sola ante el peligro”. ¡Qué maravilloso sería tener a alguien a tu lado para echarte un cable “en directo”! ¿Verdad?
No creas que esto les pasa sólo a lxs psicólogxs que están empezando…Nos pasa a todxs. ¡Te lo garantizamos! De ahí que los espacios de supervisión sean tan importantes. Pero…
Me siento sola…Y eso que trabajo en un centro donde tengo la posibilidad de supervisar
Si trabajas por tu cuenta…No tienes compañerxs cercanos…Y además trabajas online seguramente sientas esa sensación de soledad más fuertemente, pues no tienes a pares a tu lado para compartir, desahogarte, consultar…
Pero no te creas que trabajar en un centro es la solución definitiva. Unx podría pensar que al tener compañeros y un director/a de centro con el que supervisar la sensación de soledad desaparacerá. Pero no siempre es así. Lo decimos por experiencia propia y por la de lxs +XX psicólogxs a lxs que acompañamos en supervisión.
Estas son algúnas de las razones por las que ese “me siento sola” sigue vigente aún cuando trabajamos en una clínica con compañeros
- Porque nos da vergüenza admitir que no sabemos hacer algo (ej. evaluar, recoger la información de los pacientes, aplicar según qué técnica…)
- Porque pensamos que si pedimos ayuda con los casos difíciles van a pensar que no somos un buen profesional y puede que deriven mi caso a otro psicólogo.
- Porque pensamos que si un caso nos remueve a nivel interno o nos recuerda a nuestra historia personal, eso puede interferir en el trabajo terapéutico con el paciente. ¡Y eso es lo último que queremos!
- Porque nos sentimos como impostorxs…Después de pasarnos el día en consulta fomentando el autocuidado y mi realidad personal es que me paso el día trabajando.
Cada una de estas razones es, en realidad, una necesidad no satisfecha. Una necesidad de escucha, de apoyo, de contención entre profesionales. Una necesidad de tribu con la que compartir en confianza, entre iguales. Sin miedo a sentirte juzgada.
Como nosotrxs también conocemos muy bien lo que es “sentirse solos” y no apoyados en nuestro entorno laboral decidimos fundar Psicoterapia con A y montar el grupo de supervisión que nos hubiera gustado tener. Aquí tienes la información, por si te interesa saber más.
La realidad detrás de esa sensación de soledad que todos sentimos como psicólogos
Admitamos que hemos elegido una profesión difícil. Requiere de mucha formación, práctica, concentración, entrega, honestidad…Y como humanos que somos no siempre estamos al 100% de nuestra capacidad. Tenemos días malos…Tenemos nuestros propios problemas…Y aún así nos ponemos disponibles para nuestros pacientes.
Además, si trabajas con casos de trauma como nosotrxs, estarás de acuerdo en que la responsabilidad que sentimos hacia esos casos complejos es enorme…Y eso hace que a veces nuestra mente nos lance pensamientos del tipo:
“Me cambio de profesión. Se acabó. Voy a buscar otra cosa”
“Quizás esto no es lo mío. No debería ser tan difícil…En las redes sociales el resto de psicólogos parecen llevar estos casos super bien…¿Por qué yo no? ¿Será que no valgo para esto?”
Creo que en algún momento de nuestra trayectoria profesional TODXS nos hemos sentido así…Por momentos. Entonces…
¿Cómo podemos ayudarnos a autorregularnos y a reconectar con nuestra vocación en momentos como estos?
1- Utiliza tu cuerpo. Pon atención a tus sensaciones corporales e dentifica qué te está pasando. ¿Qué sientes? ¿Qué sensación física, qué emoción…? Y también, ¿qué parte de ti es la que está activada ahora mismo?
2- Dale voz. Dale toda tu atención a esa parte, a ese malestar. Vamos a permitir que pueda comunicar cómo se siente o qué necesita.
3- Atiende esa necesidad. Una vez que has identificado lo que necesitas, procura satisfacer esa necesidad lo antes posible. Si no puedes hacerlo inmediatamente…¿Qué te frena? Es importante observarse y tomar responsabilidad ante nuestras necesidades como adultos que somos.
4- Y, lo más importante…Recuerda que van a haber días difíciles en los que querrás tirar la toalla. Es parte de la profesión. Nos pasa a todxs. Permítete “cagarte en todo” y sentir todo lo que esté aflorando…
Una vez hayas podido compartir eso que te angustia, volverás a recordar por qué decidiste hacerte psicólogx. Volverás a recordar cómo se sienten esos “días buenos” en los que ves a tu paciente teniendo un “breakthrough”…Y seguramente quieras “volver al ruedo” porque en el fondo sabes que “te gusta la marcha”.