La lealtad familiar surge porque al nacer necesitas del otro para sobrevivir y normalmente ese otro es…La familia. Así que ese concepto de “lealtad” se genera en esos primeros años de vida en los que realmente necesitábamos pertenecer para seguir vivos.
Empezamos a adquirir de nuestra familia sus creencias, valores, hábitos…Para pertenecer y también porque aprendemos imitando. Y no hay absolutamente nada malo en identificarnos con nuestra familia.
Sin embargo, la lealtad familiar comienza a suponer un problema cuando vamos creciendo y nos damos cuenta de que hay otras formas de pensar y de hacer las cosas.
Cuando empezamos a relacionarnos con amigos, a tener pareja, de repente esos valores y creencias que hasta ahora eran incuestionables empiezan a tambalearse. Puede que tu familia fuera muy activista de un partido político o hincha de un equipo de fútbol y, por ende, tú también. Pero al conocer a amigos con otra forma de ver la vida, de repente, se amplía la mirada y te empiezas a cuestionar esos valores y creencias.
Momento crítico para la lealtad familiar…Cuando creas tu propia familia
Uno de los momentos clave en los que esta lealtad familiar, estos cimientos, empiezan a romperse es cuando te conviertes en padre o madre.
Imagínate que eres madre primeriza y tu bebé acaba de nacer. La mayoría de madres se sienten inseguras al principio pues es una grandísima responsabilidad y es la primera vez que deben hacerle frente a muchísimas situaciones nuevas y decisiones.
Es totalmente natural que le preguntes a tu madre cómo lo haría ella. De hecho es probable que repitas algunas de las cosas que hacía ella casi de forma inconsciente. Esto, aunque no lo parezca, es lealtad familiar.
Si decides criar a tu bebé de la misma forma en que te criaron a ti, con los mismos valores y hábitos, seguramente tu familia esté muy satisfecha y orgullosa pues sentirán que hicieron un buen trabajo criándote a ti y que, al continuar “el legado” estás validando su “buen hacer”.
Pero…¿Qué pasa si, ahora que eres madre, te das cuenta de que no estás de acuerdo con algunos de los valores o de los hábitos que te inculcaron a ti de pequeña? Estarías rompiendo esa lealtad familiar…Y eso tiene un precio.
Ejemplos de conflictos internos que toda madre y padre suele tener
Por ejemplo, puede que a ti te dejaran llorar hasta quedarte dormida en una cuna y tu impulso natural sea meter a tu bebé en la cama y hacer colecho.
Puede que a ti te dieran papillas y que te obligaran a “comerte todo lo que hay en el plato” y tu prefieras que tu bebé tenga otro tipo de relación con la comida. Entonces haces “baby-led-weaning” y no obligas a que se coma “todo” sino que dejas que aprenda por sí mismo la señal de su cuerpo de saciedad y la respetas.
Puede que a ti te llevaran a la mejor de las guarderías (¡bilingüe, por supuesto!) y te apuntaran a todo tipo de actividades para estimular tu desarrollo. Y, sin embargo, tú sientas que por lo menos durante los 2 primeros años de vida de tu bebé, prefieres estar con él/ella turnándote con el otro progenitor, en vez de llevarle a una guardería.
Pues bien, si te resuena alguno de estos ejemplos porque lo has vivido en primera persona, sabrás que no es tan fácil “ir en contra de lo que siempre se ha hecho”.
Aunque una parte de ti sienta con fuerza que tu instinto materno está tomando la decisión correcta, sientes dudas, te cuestionas y…Por supuesto, sientes culpa cuando lo comunicas a la familia, como si la estuvieras traicionando. Ese es el “precio a pagar” por hacer las cosas de forma diferente.
¿Qué es más importante hacer lo que mi familia espera de mí o ser fiel a mí misma?
No hay una forma sencilla de responder a esta pregunta pues dependerá de la persona en cuestión, de su historia de vida, de sus circunstancias…
Lo que sí es importante es tener en cuenta el precio que pagamos por cada decisión. Pues cada decisión tiene un coste. En muchos casos la consecuencia de permanecer 100% identificado con nuestra familia suele ser que viviremos una vida en cierto modo limitada pues no nos permitiremos salirnos de “lo habitual” o “lo correcto” según nuestra familia, aunque en nuestro interior sintamos que, quizás, eso no es lo correcto para nosotros.
Y, si decidimos “romper” con lo establecido y salirnos de esa “lealtad familiar” para hacer las cosas “a mi manera”, el precio a pagar es la culpa. En nuestra opinión, es un precio asumible. Si bien habría que mirar cada caso y sus circunstancias…Creemos que es importante que sepas que sentir culpa no significa necesariamente que esté mal lo que estoy haciendo. Muchas veces significa que me estoy alejando de lo que he aprendido. Pero para poder decidir si “lo nuevo” es lo que quiero o no, va a ser necesario atravesar la culpa. Una vez que lo haya hecho podré evaluar si, realmente, lo que me viene bien a mí ahora es hacer las cosas diferente a como lo haría mi familia.
En el caso concreto de la guardería, por ejemplo, habría que tener en cuenta todo tipo de factores adicionales como la situación económica de la familia, la logística familiar, el deseo y valores del otro progenitor…
Pero sí, a veces elegir ser fiel a ti misma implica de alguna forma “traicionar a tu familia”. Pero…¿Hasta qué punto la estamos traicionando? ¿Cuál es el mayor miedo?
Probablemente el mayor miedo sea que nos rechacen al tomar nuestra decisión o incluso que se enfaden. Si así fuera, quizá te cuestiones si sigue saliendo a cuenta tomar esa decisión.
Si la respuesta es sí y te compensa seguir adelante con tu decisión…¡Qué orgullo que puedas decidir por ti!
Y, si no es así. Si dudas o te cuestionas si compensa hacer las cosas “a tu manera” y te planteas continuar los valores familiares, no te castigues. Es normal. El tema de la lealtad familiar es complejo porque todos deseamos ser acogidos y validados por nuestras familias.
Y ahí meter el CTA que has puesto: Si estás teniendo este tipo de conflicto interno y te gustaría que te acompañáramos a poner claridad, recuerda que disponemos de una sesión de valoración gratuita para conocernos y ver si hay feeling entre nosotras. Puedes reservar tu sesión de valoración aquí. Y, si lo tienes clarísimo, tienes toda la información sobre la terapia online con nosotras aquí. Puedes reservar tu sesión de valoración aquí. Y, si lo tienes clarísimo, tienes toda la información sobre la terapia online con nosotras aquí.