Sesión de valoración gratuita

Sesión de valoración gratuita

sesion de terapia individual

Mentiras que nos contamos los psicólogos después de una sesión de terapia

Si eres psicóloga, seguro que en algún momento tú también has pensado esto al salir de una sesión de terapia. Da igual el nivel de experiencia que tengas, todas pasamos por esto. Y lo sabemos porque llevamos ya muchos años ofreciendo supervisión a psicólogos. De hecho compartimos contigo este recopilatorio de “Las mentiras más habituales que nos contamos las psicólogas durante nuestra carrera profesional” con las frases más escuchadas en supervisión.

 

“Vaya mierda de sesión de terapia. Lo he hecho fatal” 

 

Una de las falsas creencias más generalizadas entre las psicólogas es que todas las sesiones de terapia tienen que ser profundas. Tienen que “pasar cosas” y tiene que haber insight. Si no, no ha sido una buena sesión. 

 

Pero esto no es del todo así. En todo proceso hay sesiones más “profundas” y sesiones más reguladoras. 

 

¿Cómo sería una sesión de trabajo profunda? 

 

Según las expectativas que tenemos las psicólogas, una sesión de trabajo profunda sería aquella en la que se trabaja con la historia del paciente, en la que se acceden a las heridas, en la que se aborda lo emocional y hay “darse cuentas”. 

 

Quizás tengamos esas expectativas porque las formaciones que solemos hacer están enfocadas en el trabajo profundo. Ej: en el procesamiento de recuerdos traumáticos, en el trabajo con el cuerpo…Y da la impresión de que esto es la normalidad. Que cada sesión debe ser así. 

 

Sin embargo en la práctica lo habitual es que cuando se da una sesión muy profunda, muy reparadora, con mucha carga…Después necesitamos varias sesiones para poder colocar eso que ha ocurrido. Para poder aterrizarlo en el presente y ver cómo el paciente se va haciendo cargo de eso. 

 

Durante esas sesiones además el paciente puede ir practicando esas estrategias para que se puedan consolidar. Para que realmente le funcionen y pueda seguir avanzando. A este tipo de sesiones les llamaríamos sesiones de regulación.

 

sesion de terapia

¿Cómo sería una sesión de terapia de regulación? 

 

Como acabamos de explicar, las sesiones de regulación son esas en las que no hay necesariamente un insight trascendental pero que son igualmente necesarias. 

 

Son esas sesiones de terapia en las que: 

 

  • Estabilizamos el presente
  • Apagamos algún fuego que se haya encendido y que interfiera en el trabajo con esas heridas
  • Regulamos el sistema nervioso
  • Practicamos nuevas estrategias o recordamos las que ya hemos trabajado anteriormente 
  • Pero sobre todo, nos repetimos muchas veces. 

 

Si piensas que en cada sesión de terapia debes probar cosas diferentes o debes llegar a insights profundos para que sean útiles, aprovechamos para recordarte que el sistema nervioso necesita repetición y no cambiar de estrategias todo el rato.

 

Es como montar en bici. Las primeras veces que lo pruebas te caes…Pero si sigues practicando llega un momento en el que ya esa nueva habilidad queda aprendida y consolidada. Y ya puedes pasar a lo siguiente. Pero no se hace de un día para otro. Se necesita esa repetición.

 

A veces proponemos nuevas técnicas en cada sesión porque, quizás, sentimos que tenemos que demostrar todo lo que sabemos o porque pensamos que para que la sesión de terapia sea realmente útil hay que hacer cosas variadas. Esto no siempre es así.

sesion de terapia trauma

“Si el paciente no avanza es porque hay algo en mí que no estoy haciendo bien” 

 

Es posible que haya algo que revisar en supervisión en cuanto a mi intervención con ese paciente. Pero también hay veces en las que la frustración por la falta del progreso no llega por parte del paciente sino que es una sensación que tenemos nosotras como psicólogas. 

 

Puede que sintamos que el paciente no está avanzando al ritmo que esperábamos pero el ritmo no lo marcamos nosotras. Ni siquiera lo marca el paciente como tal (no desde la mente). 

 

El ritmo del proceso lo marca el sistema nervioso del paciente

 

En nuestra supervisión de casos vemos frecuentemente las dificultades que tenemos muchas psicólogas para tolerar esa lentitud del paciente o esa impotencia que a veces tenemos también las psicólogas de no poder hacer nada.

 

Porque hay veces que por las circunstancias que tiene el paciente no podemos hacer mucho más. Simplemente podemos acompañar al paciente. Podemos ayudar a regularle y a que vaya tomando pequeñas decisiones. Pero no podemos cambiar su contexto.

 

O quizás llegó el momento de empezar a confrontar… 

 

Otra forma de abordar esta “falta de progreso” puede ser poniendo encima de la mesa lo que está pasando. 

 

Porque al fin y al cabo la forma en la que se vincula el paciente con su terapeuta suele ser la misma forma que tiene de vincularse con los demás fuera de consulta. Entonces es posible que se haya generado una trampa. Es decir, que el paciente esté poniendo en juego algún mecanismo de defensa de forma inconsciente y nosotras aún no nos hemos dado cuenta. 

 

Por ejemplo puede ser que un paciente al inicio de la relación terapéutica haya venido con una necesidad de consuelo, de acompañamiento. Entonces nosotras como psicólogas hemos satisfecho esa necesidad pero el paciente se ha quedado atascado en esa necesidad de consuelo. Es decir, que sigue buscando nuestro consuelo. Y desde ahí estamos dejando de lado su parte de autonomía. Así que, en este ejemplo, sería interesante mostrar que el consuelo es importante y, quizás también empezar a empujar un poquito al paciente a actuar y a poner en juego esa parte autónoma. 

 

En definitiva, en lo relacionado con la falta de progreso, a veces puede que haya una parte del proceso que quizá no estamos viendo. Y en otras ocasiones lo que nos encontramos es que se trata de partes nuestras. Por ejemplo: partes salvadoras; partes muy productivas…Partes que necesitan que el proceso avance para sentirnos nosotras bien. 

 

Para descubrir qué sería está precisamente la supervisión de casos

“Siempre tengo que saber qué hacer” 

 

Por mucho que nos formemos, por mucha experiencia que tengamos…Nunca se sabe todo. Siempre van a haber momentos en la sesión de terapia en los que no sabremos qué hacer…Y eso está bien.

 

No hay un manual de instrucciones para hacer terapia. Los procesos de terapia se centran en nuestra presencia, en nuestro acompañamiento y en cómo toleramos la incertidumbre.

 

Porque no olvidemos que además de profesionales bien preparadas también somos humanas. Tenemos derecho a tomarnos un momento para entrar en contacto con algo desconocido y resolverlo. Como cualquier otro profesional en su área.

 

A veces, al no saber qué hacer nos ponemos nerviosas y podemos llegar incluso a forzar la intervención cuando el paciente realmente no está preparado para ello. Quizás lo que nos sería más útil en esta situación sería: 

 

  • Aprender a tolerar el “no saber”
  • Escuchar al paciente para ver qué está necesitando
  • Ajustar la intervención
  • Y aprender a fallar también

 

Pues al fin y al cabo los seres humanos aprendemos por ensayo y error. Y en los procesos de terapia pasa lo mismo. Podemos (y debemos) permitirnos ese ensayo y error.

 

A modo de conclusión, querida psicóloga, si tú también siente que deberías saber cada situación que se presenta en tus procesos y actúas desde ahí…Recuerda. Es mejor aprender a estar presente con el paciente  a pesar de la incertidumbre. De hecho, puedes hacerle saber al paciente que aunque en ese momento no tengas la respuesta, él/ella está acompañado. Y que estás ahí para descubrir juntos qué pasa y para ver también qué necesita él/ella.

sesion de terapia mentiras

“Si salgo con una sensación incómoda de la sesión de terapia, es porque algo ha ido mal” 

Esta es otra falsa creencia. Si trabajas casos de trauma, sabrás que en la mayoría de las sesiones trabajamos con emociones, trabajamos con recuerdos que llevan mucho tiempo protegidos y también trabajamos con activación.

Entonces no podemos pretender que la paciente salga de cada sesión de terapia totalmente regulada. Van a haber sesiones donde la paciente se vaya activada, debido al tipo de trabajo que estamos haciendo.

Aquí la clave es saber distinguir entre que el paciente se vaya desregulado (es decir, que pueda haber una retraumatización) y que el paciente se vaya activado. Si simplemente es activación, que salga así de terapia no es negativo. Más bien al contrario pues muchas veces esa activación es la que nos empuja a procesar, a darnos cuenta, a poder decidir qué es lo que quiero y qué es lo que necesito.

Nadie decide lo que necesita desde la comodidad. Decidimos lo que necesitamos y hacemos cambios desde esa incomodidad ante situaciones nuevas. De hecho ante el desarrollo de nuevas estrategias también va a aparecer la incomodidad.

Por tanto a nosotros también nos toca sostener esa incomodidad pues debemos ser un modelo de seguridad para que el paciente también pueda aprender a tolerar esa incomodidad. 

Además de ser apego seguro para el paciente, podemos preguntarle al paciente cómo se va. Y cuando vuelva a la próxima sesión, le preguntamos cómo ha sido la semana con esa regulación. Así revisamos si hay algo que necesitemos implementar…Pero sin culparnos porque pensamos que, como la sesión ha sido incómoda…Ha ido mal. No tiene por qué.

“Tengo que poder con todos los pacientes” 

Ya es hora de acabar con el mito de que todas las psicólogas tenemos que estar preparadas para todo. Existen las especializaciones por algo. No todo el mundo tiene por qué saber cómo manejar procesos de terapia con niños y familias. Y no todo el mundo tiene por qué saber cómo manejar cada caso de trauma complejo que cae en sus manos. Y eso no quiere decir que no seamos increíbles profesionales. Simplemente preferimos especializarnos en otro tipo de casos.  

Derivar ciertos casos no habla de nuestra falta de capacidad. Al contrario, no hay nada más profesional que saber qué casos derivar y hacerlo de forma respetuosa para nuestro paciente. 

Si estás teniendo dificultades con algún caso en concreto tienes dos opciones:

  1. Llevar el caso a supervisión

  2. Derivar al paciente 

Pero no sólo para buscar soluciones o técnicas sino más bien para ver en qué me está tocando a mí a nivel personal este paciente.  ¿Qué me está pasando a mí con este proceso? Y desde ahí decido si puedo o no sostener este caso.

Si decides que sigues adelante con el caso, tras la supervisión sabrás qué recursos desarrollar para poder avanzar con ese paciente.

Y si después de buscar formación, revisar el caso en supervisión, revisarte en terapia individual…El caso se te sigue atascando, derivar es una opción totalmente válida. Al fin y al cabo los procesos de terapia informada en trauma se basan en un vínculo seguro tanto para ti como para el paciente. De forma que, si no estás pudiendo vincularte con el paciente, es una decisión coherente derivar. 

En supervisión puedes encontrar la forma de planteárselo al paciente para que se sienta cuidado e incluso encontrar al profesional adecuado a quién derivar.

Esperamos que te haya servido este artículo sobre los mitos sobre las psicólogas y la terapia. Si quieres iniciar un proceso de terapia individual con nosotras o entrar en nuestro grupo de supervisión, puedes reservar tu sesión de valoración gratuita aquí. ¡Gracias por leernos!

Comparte este post

Deja un comentario

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Hola, somos Alexandra y Alejandro, creadores de Psicoterapia con A.

Acompañamos a pacientes y a psicólogas para que puedan sentirse seguras, entenderse y contar con recursos que les permitan cuidarse, decidir con más claridad y sostener lo que la vida, o la profesión, les ponga delante.

Entradas recientes

psicologo supervision de casos

Supervisión de casos

Un espacio creado por psicólogas para psicólogas, donde te acompañamos a encontrar claridad en tus casos con herramientas prácticas, validar tu forma única de trabajar y recuperar la confianza en ti misma. 

terapia online post trauma

Terapia online

Un espacio seguro donde podrás entender lo que te pasa, ponerle palabras y encontrar formas de sentirte mejor en tu día a día.