Ir al contenido

Sesión de valoración gratuita

Reserva tu sesión
  • Inicio
  • Supervisión
  • Terapia online
  • Tienda
  • Inicio
  • Supervisión
  • Terapia online
  • Tienda
  • Sobre nosotros
  • Blog
  • Contacto
  • Sobre nosotros
  • Blog
  • Contacto
0,00 € 0 Carrito

Sesión de valoración gratuita

Reserva tu sesión
0,00 € 0 Carrito
  • Inicio
  • Supervisión
  • Terapia online
  • Tienda
  • Sobre nosotros
  • Blog
  • Contacto
  • Inicio
  • Supervisión
  • Terapia online
  • Tienda
  • Sobre nosotros
  • Blog
  • Contacto
Inicio / Productos

Mostrando los 4 resultados

  • Cuaderno + Sesión - Entre el “tengo que”, pero también necesito…

    Cuaderno + Sesión – Entre el “tengo que”, pero también necesito…

    18,50 € - 60,00 €Rango de precios: desde 18,50 € hasta 60,00 € IMPTO. INCL.
    Ver productos
  • Cuaderno de autocuidado - Entre el “tengo que”, pero también necesito…

    Cuaderno de autocuidado – Entre el “tengo que”, pero también necesito…

    18,50 € IMPTO. INCL.
    Añadir al carrito
  • Guía de trabajo - Más allá de los síntomas

    Guía de trabajo – Más allá de los síntomas

    15,90 € IMPTO. INCL.
    Añadir al carrito
  • Sesión de acompañamiento - Entre el “tengo que”, pero también necesito…

    Sesión de acompañamiento – Entre el “tengo que”, pero también necesito…

    60,00 €
    Añadir al carrito

Síguenos en Instagram

@psicoterapiacona
Una de las cosas que más miedo da cuando empiezas Una de las cosas que más miedo da cuando empiezas terapia es hablar de tu familia. Porque sientes que hablar de lo que te duele es culparles. Y culparles se siente como traicionarles.

Pero no es lo mismo.
Mis padres hicieron lo que pudieron con lo que tenían, entiendo que lo mejor que sabían. Y aun así, algunas cosas que aprendí con ellos me pesan hoy. Y muy probablemente ellos no querían que fuera así, pero así funciona esto.

Lo que vivimos de pequeños deja huella. A veces en forma de miedo, a veces en forma de exigencia, a veces en forma de una vocecita que dice que si no lo haces perfecto, no es suficiente.

Y la parte adulta que soy hoy no necesita encontrar culpables. Necesita poder mirar todo eso, entender de dónde viene y aprender a tratarse de una manera un poco más amable.

Eso es lo que trabajamos en terapia. No señalamos a nadie (aunque a veces es verdad que salga un poco de enfado necesario😉), sino cómo poder cuidarnos desde el presente y el compromiso con nosotras mismas. 

Y tú, ¿también te sientes identificada con el team “me siento culpable por hablar de mi familia”? Deja un emoji para apoyarnos 🫂
O al menos, eso es lo que he pensado más de una ve O al menos, eso es lo que he pensado más de una vez.

Porque no cumplo con el patrón de “psicóloga perfecta” que se nos ha vendido en esta profesión.

Porque a veces no sé cómo abordar un caso.
O cómo evaluar.
O cómo aplicar una técnica concreta (aunque en teoría sí la conozca).

Porque pedir ayuda me cuesta.
Y aparece el miedo a que piensen que no soy suficientemente buena.
O que incluso deriven a mi paciente a otro profesional.

Porque hay sesiones que me remueven.
Que tocan mi propia historia.
Y lo último que quiero es que eso interfiera en el trabajo terapéutico del paciente.

Porque también hay días en los que me siento impostora.

En los que pienso que trabajo acompañando procesos de autocuidado, mientras descuido el mío.

Y otros días, en los que no puedo evitar emocionarme con lo que mi paciente me comparte en consulta.

O irme a la cama pensando en cómo le habrá ido en algo que para él/ella era importante.

He dudado más de una vez si realmente estoy ayudando.

Pero, ¿sabes qué?

Nada de esto habla de que sea mala psicóloga.
Habla de que estoy implicada.
De que me importa.
De que soy humana en un trabajo profundamente humano.

Y que aprender a sostener todas estas emociones como psicóloga,
también forma parte de la profesión.
Hay rasgos de la personalidad que a veces vivimos Hay rasgos de la personalidad que a veces vivimos como “soy así”. Como si estuviese escrito en piedra que forma parte de nosotras y ya está.

Pero en terapia vemos que, muchas veces, son estrategias de adaptación.

Formas que desarrolló nuestro sistema nervioso para gestionar experiencias que, en su momento, no podían sostenerse de otra manera.

La complacencia.

El perfeccionismo.

La autoexigencia.

El control.

La dificultad para parar o para sentir…

No aparecen porque sí.
Tienen sentido en un contexto.

Y entender ese contexto, sin juzgarte, es lo que permite empezar a relacionarnos con nosotras de otra forma desde el hoy y no desde nuestro pasado.

Si te sientes identificada con alguno o varios de estos rasgos, puedes escribirnos sin compromiso y evaluamos tu caso de manera personalizada, sin compromiso 💌
Cuando hablamos de trauma, muchas veces pensamos s Cuando hablamos de trauma, muchas veces pensamos solo en situaciones extremas.

En terapia a ese tipo de traumas conocidos por todos los llamamos Trauma con T mayúscula.

Pero también existe el trauma con t minúscula.

Lo sufren personas que no han vivido grandes eventos traumáticos y aun así sienten ansiedad, dificultad para poner límites, desconexión emocional o sensación de no ser suficientes.

Si en un momento importante no tuvieron recursos o no hubo acompañamiento emocional suficiente, su cuerpo tuvo que adaptarse.

Y esas adaptaciones, aunque en su momento ayudaron, pueden seguir activas hoy.

¿Por qué?
Porque el trauma no se define solo por lo que ocurrió,
sino por cómo lo vivió el sistema nervioso.

Ese trauma tiene un impacto en la persona.

Y eso es lo que ayudamos a entender en terapia para poder relacionarte contigo desde un lugar más consciente y amable 💜
Instagram
  • Aviso legal
  • Política de privacidad
  • Política de Cookies
  • Condiciones de venta y devoluciones
  • Contacto
  • Aviso legal
  • Política de privacidad
  • Política de Cookies
  • Condiciones de venta y devoluciones
  • Contacto

© 2025 · Psicoterapia con A   · ·   Créditos:  Diseño web y Desarrollo web  ·   Copy y SEO. · Fotografía